La retirada de licencias de escopetas por antecedentes penales cae un 80%

La Guardia Civil abrió la mitad de expedientes sancionadores que el año pasado - Interior concedió 8.000 autorizaciones menos respecto a antes de la crisis

16.11.2015 | 15:51
Vista de distintos tipos de pistolas y escopetas en una armería gallega.

La licencia de armas es el documento obligatorio que deben solicitar los interesados en llevar o poseer un arma de fuego. Nadie podrá tener una pistola o una escopeta bajo su custodia si la Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil no lo autoriza. Esta norma se aplica a las pistolas y revólveres incluidas en las licencias tipo B, a las armas destinadas a la vigilancia y guarderías de la categoría C, las de caza mayor que se corresponden con las licencias D, las escopetas de caza de tipo E y las F que se pueden usar solo en campos de tiro.

No tener antecedentes penales es uno de los requisitos que tiene que acreditar el solicitante con el certificado en vigor. En este sentido, las renovaciones de licencias denegadas porque el titular no ha pasado el psicotécnico o porque ha cometido un delito alcanzan los 60 casos en el primer trimestre de este año en lo que se refiere a las licencias de tipo E. Son 225 denegaciones menos que en el mismo periodo del año pasado, lo que supone un 80% menos, según los datos de la comandancia de la Guardia Civil de A Coruña. Si se comparan las cifras de todo 2013 -el último año del que hay estadísticas cerradas de la Delegación del Gobierno en Galicia- respecto a los de 2009, la cifra de licencias de escopetas de caza revocadas casi llegó a duplicarse, al pasar de 299 a 527 casos. Esta tendencia ha cambiado entre enero y marzo de 2015 a pesar de que la delincuencia en la comunidad gallega, según el Ministerio del Interior, repuntó un ligero 0,2% en el primer trimestre de este ejercicio.

El mismo ritmo decreciente se mantiene también en las sanciones impuestas por infracciones relacionadas con el reglamento de armas. De enero a marzo, los agentes abrieron casi un centenar de expedientes administrativos sancionadores que aún así son casi la mitad que los gestionados en los tres primeros meses de 2014. Entre 2009 y 2013 bajaron en un 45%, de 2.859 a 1.592.

Aparte del certificado de antecedentes penales, para tener un arma en propiedad es necesario presentar una solicitud, un certificado médico de aptitudes psicofísicas y el justificante de pago de tasas. La tenencia legal de las armas debe documentarse además con la guía de pertenencia del arma que le acompañará en los casos de uso, depósito y transporte. Este proceso tendrá que repetirse cada cinco años -tres en el caso de las armas cortas y de tiro deportivo- cuando los propietarios pasen revista a sus armas y acudan a renovar las licencias. Solicitar un permiso por primera vez cuesta casi 15 euros y cada renovación más de 11, a lo que hay que sumar los 7,4 euros para obtener la guía de pertenencia y los 92,9 de las pruebas de capacitación para obtener el certificado para licencias de armas para caza mayor o menor. Los usuarios están obligados también a guardar sus armas en un lugar seguro en su domicilio como un armero o caja fuerte cuyos precios oscilan entre 180 y 1.000 euros. Y tienen que presentarlas a las autoridades o a los agentes cuando se las requieran porque en cualquier momento pueden reclamar su comprobación. Todos estos requisitos y el coste que conllevan han provocado una caída del 6% en los últimos seis años en el número de autorizaciones concedidas.

Los precios que hay que abonar y los trámites necesarios para renovar y mantener las armas son algunos de los motivos que explican que los titulares con permiso en la actualidad sean 135.528, casi 8.000 menos que los 143.497 contabilizados en 2009. El descenso más acusado se da en las de tipo F porque en esta categoría la normativa es más restrictiva y entre otros requisitos exige a los propietarios estar federados y supone un coste adicional aparte de las tasas.

Las licencias tipo E que se conceden para la tenencia de escopetas de caza menor representan con 114.489 permisos el 85% del total, una cifra que desde 2009 bajó en un 2% al registrarse 2.156 menos. En el caso de las armas para caza mayor los permisos se mantienen casi invariables y alcanzan las 15.674 autorizaciones, al igual que en las 4.424 concedidas para la práctica de tiro deportivo, que son solo 20 más que las tramitados durante el año pasado.

De las 208.994 armas reglamentarias en Galicia, solo 800 son cortas y unas 2.883 son específicas para tiro deportivo. La mayoría las usan los cazadores que tienen licencia para tener las 179 escopetas para caza menor y las 10.647 para caza mayor, las 7.182 carabinas y las 29 ballestas contabilizadas en la comunidad. De la misma forma que decrecen las licencias E para caza menor también las armas de este tipo son casi un centenar menos que antes de la crisis. Los cazadores prefieren ahora armas para caza mayor y de hecho hay 2.000 escopetas más de tipo D registradas que en 2009. Tres de cada diez armas pertenecen a usuarios de la provincia de A Coruña donde la Guardia Civil tiene registradas unas 66.095, una proporción similar que suponen las 56.744 contabilizadas en Pontevedra. El resto se reparten entre las 49.146 concedidas en Lugo y las 37.009 en Ourense.

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