Galicia-Venezuela: exiliados de un lado a otro del charco

Los venezolanos emigraron a Galicia en las primeras décadas del siglo XX para escapar de la dictadura y desde 1936 fueron los gallegos los que viajaron al país suramericano huyendo de la represión franquista

03.01.2016 | 11:30
Rómulo Gallegos (segundo por la izquierda) y su mujer durante las vacaciones de 1935 en Bueu.

A inicios de los años 30, Rómulo Gallegos -presidente de Venezuela en 1948- llegaba a la España de la Segunda República huyendo del régimen de Juan Vicente Gómez en el país venezolano y durante su estancia pasó varios veranos en Galicia. Al poco tiempo de su vuelta a Venezuela para pilotar el cambio político tras el derrocamiento del dictador tuvo que acoger a sus amigos gallegos y a miles de emigrantes que optaban por cruzar el charco después del triunfo de las tropas del Movimiento Nacional en la Guerra Civil que desembocó en el régimen de Franco. Los gallegos que emigraron a Caracas no abandonaron sus ideas y con organizaciones como el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación siguieron su lucha en el exilio

Aunque Argentina es considerada la quinta provincia gallega, Venezuela podría ser la sexta porque es la segunda comunidad de gallegos más numerosa en el mundo después de la asentada en el país austral. Caracas acogió a centenares de emigrantes procedentes de Galicia durante la Guerra Civil y la represión franquista que se exiliaron por motivos políticos y desde el otro lado del charco seguían defendiendo a su tierra. En la década de los 80 se les unieron otros gallegos que se trasladaban por razones económicas para labrarse un futuro laboral que les permitiese volver a su lugar de origen. Ambos perfiles de la emigración los aborda el experto en el exilio político y económico Xurxo Martiz en algunos de sus libros como Crónica do exilio galego.

El exilio gallego a Venezuela fue posible en gran parte a la llegada al poder en 1948 de Rómulo Gallegos, el primer presidente de la República Bolivariana elegido por el voto popular. Pero ya desde tres años antes, el lucense Jesús Vázquez Gayoso, cónsul y representante del Gobierno español en el exilio, permitió que los cientos de emigrantes ilegales gallegos que llegaban a las costas venezolanas y huían del régimen de Franco pudiesen entrar en Venezuela .

La vinculación de Gallegos con Galicia no solo tiene que ver con su apellido sino que años antes de llegar a la presidencia en el estado venezolano el escritor pasó varias etapas de descanso -los veranos de 1933,1934 y 1935- en Bueu y sobre todo en la playa de Beluso, cerca de la que había alquilado una casa. De la idea de veranear en Galicia lo convenció su amigo el periodista Alberto Fernández Mezquita, pareja de la pintora Maruja Mallo, con los que coincidió en el Ateneo de Madrid junto a otros artistas de la época. En esos años era Gallegos el que se escapaba de la opresión en Venezuela por parte del dictador Juan Vicente Gómez. Y tras una fugaz estancia en 1931 en Nueva York al año siguiente se trasladó con su esposa hacia España, asentándose primero en Barcelona y luego en Madrid.

En las últimas vacaciones que pasó en Galicia, las de 1935, prolongó su estancia hasta después de Navidad y los escritos de la época coinciden en que nunca se hubiera marchado de tierras gallegas si esas Pascuas no hubiese recibido la noticia de la muerte del dictador venezolano y, por tanto, la llegada de un tiempo de cambio en su país de origen. Un cambio al que contribuyó Gallegos formando parte del golpe militar que en 1945 condujo a Rómulo Betancourt al poder como presidente provisional del país para ocupar él mismo ese cargo tres años más tarde al ganar los comicios con su partido Acción Democrática.

A inicios de la década de los 30 Rómulo Gallegos huía de una dictadura y llegaba a una España "ilusionada" con la Segunda República. Pero cuando regresó a su país para protagonizar una nueva etapa histórica de progreso descubre que la situación de España ha cambiado. El triunfo de las tropas del Movimiento Nacional provoca que sus amigos Maruja Mallo y Alberto Mezquita tengan que escaparse por la frontera de Portugal, aunque este último fue detenido.

En este caso, la emigración se hizo a la inversa y los que se marchaban ya no eran los venezolanos como Rómulo Gallegos que durante la dictadura se refugiaron en Galicia. En esa época eran los exiliados de la comunidad gallega los que cruzaban el charco para refugiarse en Venezuela. Y durante su mandato, Gallegos facilitó el asentamiento de estos inmigrantes, entre ellos el poeta Xosé Velo Mosquera, el bibliotecario Isolino López, el militar Xosé Fernández conocido como comandante Soutomaior y el capitán de la Marina Mercante durante la República española José María Mosqueira Manso, además de su amigo Alberto Fernández Mezquita. De este grupo de exiliados también forma parte Xulio Formoso, músico venezolano nacido en Vigo. En 1970 grabó en Caracas el disco Galicia canta, en el que intervinieron otros músicos gallegos. Este álbum que contó con la producción del poeta Celso Emilio Ferreiro, está considera como el primer LP de la música gallega.

Rómulo Gallegos apenas estuvo en el poder nueve meses al ser derrocado por un golpe de estado organizado por los grupos reaccionarios. Igual que hizo en la década de los 30 en España, tuvo que volver a exiliarse, en esta ocasión a Cuba y en México. Volvió a su país en 1958 cuando se restauró la democracia. En ese mismo año se crea el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRL) para luchar contra la dictadura franquista desde el exilio y que contó como jefe de prensa a Xulio Formoso y entre sus dirigentes con el poeta Xosé Velo Mosquera, fundador de otras organizaciones como la Federación de Mocedades Galeguistas de Celanova o la Unión de Combatientes Españoles Antifranquistas Nacionalistas Gallegos de Venezuela.

La acción más conocida del DRIL fue el secuestro del buque portugués Santa María con cientos de pasajeros que se dirigían desde Caracas al puerto de Vigo. El secuestro duró de 22 de enero al 4 de febrero de 1961 y la intención era dirigirlo a África y levantarse en armas contra las dictaduras portuguesas. En esta acción también participaron Víctor (el hijo de Velo) y Federico (el hijo del capitán Soutomaior), el vigués Luis Noia como camarógrafo extraoficial, mientras que Fernández Mezquita se encargaba de los contactos internacionales para una posible fuga de Europa del Este. Los historiadores señalan la falta de coordinación como uno de los motivos que hicieron fracasar la travesía hacia el continente africano y se rindieron en el puerto brasileño de Recife.

En la década de los 50, los exiliados gallegos crearon además del Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación otros organismos de lucha antifranquista como el Lar Gallego (1945) -el primer centro gallego en Venezuela- al que seguiría la Casa de Galicia en 1956. Ambas marcaron el camino para que en 1960 se constituyera la actual Hermandad Gallega de Venezuela.

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