Sonia Rodríguez-Campos Directora de la EGAP

"Hay que avanzar en la cooperación entre administraciones; por parte del Estado falla"

"La Administración gallega es eficiente pero debe ganar en agilidad" - "Se abusó de los chiringuitos, pero las comunidades reaccionaron antes que el Gobierno central"

10.04.2016 | 02:55
La directora de la Escola Galega de Administración Pública (EGAP), Sonia Rodríguez-Campos.

Admite que las administraciones "han abusado" de los entes paralelos, pero también destaca que Galicia ha hecho antes que el Estado los deberes con la fusión y supresión de los llamados chiringuitos. Ya en la recta final del proceso de racionalización de la administración, la directora de la EGAP advierte de la importancia de la formación de los empleados públicos en el ahorro de costes y destaca el cada vez mayor interés de los funcionarios en los cursos que promueve la escuela. "Se ofertan el doble que en 2012 y tenemos una media de tres solicitudes por plaza ofertada", destaca Sonia Rodríguez-Campos

-¿A qué ha dado la vuelta en la EGAP desde que asumió el cargo en 2012?

-Hemos renovado totalmente la oferta formativa en cuanto a los contenidos y las metodologías y también hemos instaurado una gestión nueva. En cuanto a los contenidos nos hemos centrado en una oferta docente que incida en los aspectos prácticos, por eso todos los cursos de la EGAP incorporan un 25% de horas de tipo práctico. Paralelamente, desde 2013 el plan formativo incluye módulos sobre comunicación, organización del trabajo y mejora de las habilidades así como cursos dedicados a administración electrónica y calidad administrativa

-Se propuso reciclar a los empleados públicos e implicarlos en la reforma administrativa, ¿objetivo conseguido?

-Lo hecho hasta el momento ha tenido resultados positivos. Estamos ofertando el doble de cursos que en 2012, cuando llegué a la escuela. Actualmente tenemos una media de tres solicitudes por plaza ofertada. Ya no solo se trataba de renovar y universalizar la formación sino que la gente percibiese a la EGAP como un instrumento eficiente al servicio de fines públicos. A veces se nos escapa que la formación es un medio para ahorrar costes en la medida en que se enseña, por ejemplo, al personal de los ayuntamientos a hacer determinadas tareas que antes no sabían y que les llevaban a contratar a través de asistencias técnicas. Es obvio que la formación comporta ahorro de costes. Se ha implicado a los funcionarios en la reforma administrativa porque el interés se mantiene y será un objetivo totalmente conseguido cuando la reforma se complete.

-¿Ha cambiado la imagen que tenía la sociedad de los funcionarios: sus pausas para el café, un trabajo acomodado de por vida?

-Es utópico sostener que eso ha cambiado de forma radical. La sociedad es tendente a etiquetar... Pero no es tan importante la consideración que el ciudadano tiene del empleado público, como la consideración que pueda tener el funcionarios de sí mismo. Uno de los principales problemas del funcionariado es que lleguen a interiorizar una imagen peyorativa de sí mismos cuando la mayoría cumple. Esa asistencia a los cursos de la EGAP demuestra el interés que tienen en mejorar y hacer las cosas de forma más ágil y eficiente. No puedo sostener que la imagen del ciudadano respecto al funcionario haya mejorado, habría que ir caso por caso. Pero esto último es muy importante y ahí sí que nos hemos volcado: trasladar al funcionario la importancia de su papel y de su trabajo para tener una Administración a la altura de las circunstancias.

-La Xunta ha sacado adelante una nueva Ley del Empleo Público, ¿para cuándo el reglamento o reglamentos que la desarrollen y su entrada en vigor?

-Ha sido una ley compleja y completa. Por el momento, la Dirección Xeral de Función Pública está trabajando en el reglamento de la norma por la que se regulará la provisión de puestos de trabajo y cuando se finalice, la siguiente será la que aborde la evaluación del desempeño. Creemos que el de provisión de puestos de trabajo puede estar este mandato, pero el relativo a la evaluación del desempeño, no.

-La Ley de Empleo Público de Galicia permitirá a Xunta y concellos cambiar a sus empleados con bajo rendimiento de puesto a través de evaluaciones periódicas. ¿Se auguran muchos movimientos y suspensos?

-Dependerá del grado de exigencia de esa evaluación, que todavía no está reglamentado el contenido, y también en función del propio sujeto. El interés en formarse a través de los cursos de la EGAP es significativo de un interés en hacer bien el trabajo. Desde ese punto de vista, no espero muchos suspensos.

-La crisis ha obligado en los últimos años a meter tijera en la Administración. ¿Hay exceso de funcionarios en la Administración gallega?

-Si hay algún problema es fundamentalmente de distribución de efectivos. Estamos en plena reubicación del personal como consecuencia del proceso de racionalización administrativa llevada a cabo, básicamente de la administración paralela que ha comportado operaciones de fusión de órganos y de supresión de otros. Esto, evidentemente, comporta la reubicación de ese personal. Esta reubicación es tan compleja como el propio proceso de racionalización de la administración.

-¿Se ha abusado en Galicia de la administración paralela?

-A nadie le cabía la menor duda de que la galaxia instrumental era inasumible en las circunstancias de crisis que se nos vinieron encima estos años. Es evidente que se ha abusado de la administración paralela en todas las comunidades y en el Estado. Si en 2009 la Xunta acomete un proceso de racionalización es porque resulta insostenible, porque todos estos entes se nutren de fondos públicos y el recorte presupuestario no da para tanto. Las comunidades han reaccionado antes y han sido más sensibles a la necesidad de recorte y racionalización que el propio Estado. No es hasta verano de 2013 cuando el Estado publica el informe CORA y sienta ahí la necesidad de hacer cambios y reformas de calado y efectuar una reordenación en la administración paralela.

-¿Qué modelo de administración hay en Galicia: repetitivo o productivo, arcaico o innovador?

-El artículo 103 de la Constitución dice que ha de ser objetiva y eficiente en el cumplimiento de sus fines. La Administración gallega es eficiente en el cumplimiento de los fines que tiene asignados, pero tiene que mejorar en la simplificación procedimental. Debe ganar agilidad. Para eso tenemos que seguir trabajando en la simplificación de procedimientos que a veces resultan excesivamente prolijos porque intervienen varios órganos para otorgar una autorización. Tenemos que avanzar en la cooperación interadministrativa. En ocasiones en la comunidad autónoma está todo perfectamente controlado, pero cuando hay que contar con algo del Estado, esa coordinación falla.

-¿Qué riesgos se corren si no se moderniza la Administración?

-Se va a modernizar sí o sí. La Administración nunca se queda a ajena a las circunstancias que la rodean. Otra cosa es que esa modernización no se sustancie al ritmo que nos gustaría. Pero todo lo que se implante en el aparato administrativo, como organización compleja que es, lleva un tiempo. Y lo suyo es que se vaya implantando y asimilando por fases.

-En cuanto al control sobre funcionarios y altos cargos para prevenir la corrupción. ¿Cree suficiente el código ético de la Xunta, que se limita a prohibir regalos institucionales con un coste superior a 90 euros?

-Puede servir como indicador de una utilización diligente de los medios de la Administración. Es útil como patrón de comportamiento. Nadie puede decir que hizo algo sin saber que era ilícito cuando consta en el código ético que lo es. ¿Suficiente? No creo que haya nada suficiente si hablamos de corrupción. Todo lo que se haga es poco porque es imposible codificar todas las conductas susceptibles de constituir un ilícito. Si hay intención de hacer algo que no es conforme a derecho, se va a hacer.

-¿Deberían tener los partidos códigos éticos que determinen de manera clara qué hacer en cada caso de corrupción?

-La existencia de códigos éticos en los partidos es útil porque fijan un patrón de conducta. En la medida en que esté ordenado será más fácil dar una respuesta a los casos de corrupción y hacerla llegar con esa misma claridad a los ciudadanos. A veces, en los propios estatutos de los partidos hay una parte de normativa disciplinaria dirigida a sus miembros. No necesariamente un instrumento tiene que llevar la rúbrica de código ético para servir a los mismos fines.

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