Las víctimas olvidadas del 36

La Diputación de A Coruña homenajea a miembros del ente que lucharon contra el franquismo, entre ellos el expresidente López Bouza

28.07.2016 | 14:11

Justo en el 80 aniversario de golpe de Estado de julio de 1936, la Diputación de A Coruña ha decidido retirar los títulos honoríficos al dictador Francisco Franco, que ya no será hijo predilecto de la provincia coruñesa ni presidente de honor de la Diputación. Esta decisión se aprobará en el pleno de mañana y hoy el organismo provincial homenajeará a los miembros de la Diputación que fueron víctimas de la represión franquista, como el expresidente del ente y exalcalde de Ferrol José López Bouza. Sus allegados le recuerdan como un hombre "muy coherente" con sus convicciones ideológicas, tanto que lo llevaron a la muerte, y sobre todo "muy generoso con los más necesitados". Su sobrina Verónica Rego explica que pese a pertenecer a una familia burguesa siempre se mostró comprometido tanto con la lucha por los derechos laborales de los trabajadores de los astilleros ferrolanos donde era funcionario y también con los desfavorecidos de la ciudad a los que "nunca les faltó pollo, pan y huevos" si sabía de su situación. "No era un político al uso y sus buenas acciones perviven en Ferrol si bien no ha recibido todavía el reconocimiento que merece por la relevancia de su figura", destaca Verónica de su tío-abuelo. Este primer homenaje en la diputación coruñesa lo califica como "un primer paso" que confía en que sea "el primero de otros muchos".

López Bouza jugó un papel importante en la defensa del anarquismo y el movimiento obrero en Argentina hasta que regresó a Ferrol en 1911, aunque sus ideas evolucionaron hacia el republicanismo en 1918 y con la proclamación de la República y como líder del partido Izquierda Republicana llegó a ejercer como gobernador civil de Ourense y Lugo entre 1931 y 1932, cargos a los que seguiría la presidencia de la Diputación de A Coruña en 1936 que compaginaba con su puesto como concejal en Ferrol. Junto con el exalcalde de Santiago Ánxel Casal ese año viajó a Madrid para defender el Estatuto de Autonomía de Galicia y allí les sorprendió el golpe del 18 de julio. Sus ideales ganaron a la razón y no hizo caso de los consejos de Castelao, que le pedía que se quedara en la capital. López Bouza decidió volver a Ferrol para defender la República y su ciudad de la sublevación militar, sabiendo que el riesgo de morir en el intento era muy elevado. Y así fue, porque tras la rendición del edificio del ayuntamiento ferrolano fue condenado a cadena perpetua pero fue fusilado el 30 de agosto de 1936 en el cementerio de Canido.

Verónica Rego recuerda que su tío abuelo no era el único López Bouza de Ferrol en esa época, sino que en la misma calle vivía otro, el padre del dibujante Siro López. Esa casualidad y que además ambos López Bouza tuviesen un número de DNI similar provocó que en varias ocasiones cuando los sublevados lo iban a buscar se llevaran por error al padre de López. La vinculación entre ambas familias se extendió a sus hijos, pues Siro López fue alumno del José Manuel López Fernández, hijo del expresidente de la Diputación coruñesa López Bouza y pintor muy reconocido en Sudamérica y Argentina. Conocido por los apellidos de su padre, que escogió como nombre artístico, acompañó durante su infancia muchas veces a su progenitor a reuniones políticas con Ánxel Casal y Castelao de las que sacaba testimonio gráfico a través de caricaturas. Pero más allá de eso también tuvo un papel activo durante la República con el diseño de muchos carteles sobre el movimiento, de los que algunos aún se conservan en el museo Carlos Maside de Sada. Por todo esto, Verónica Rego pide un mayor reconocimiento tanto de la figura de López Bouza padre como del hijo.

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