Una cuestión de prudencia

Las sociedades de caza gallega insisten en la importancia de seguir al pie de la letra las indicaciones del jefe de cuadrilla

17.10.2016 | 00:41

Desde septiembre la Federación Galega de Caza, en colaboración con la Consellería de Medio Ambiente ha impartido aulas sobre seguridad en la caza y primeros auxilios. Estas aulas se hacen necesarias toda vez que, en cada temporada de caza o en las batidas por daños, siempre se produce algún accidente, que en el peor de los casos llega a ser mortal. Sin ir más lejos, el pasado fin de semana falleció en Toques un hombre de 52 años, tras recibir un impacto en el pecho. Más cerca, en Silleda, un hombre de 40 años y natural de Oza-Cesuras resultó herido en el tobillo tras impactar la bala de un compañero contra un objeto y desviarse.

Los cazadores recalcan que para garantizar la seguridad en las batidas los participantes tienen que cumplir a rajatabla las indicaciones del jefe de cuadrilla, que es quien coloca a cada uno de los participantes "de forma que éste dispare hacia un lugar donde no dañe ni a objetos ni a personas". Son conscientes de que, a veces, algún cazador puede moverse "en busca de una mejor posición, lo que puede derivar en un desenlace fatal". En algunos tecores se opta por que los cazadores vayan de dos en dos y se coloquen en el mismo punto, pero de espaldas uno a otro, para que así uno dispare a la izquierda y el otro a la derecha. Se han de respetar las distancias a carreteras (50 metros) y a poblados (100 metros), así como entre los cazadores, que oscilan entre los 100 y los 150 metros. y evitar, por ejemplo, disparar contra montones de leña, porque suelen ser guaridas de otros animales o incluso detrás puede estar escondida una persona. Tampoco pueden faltar los indicadores en las carreteras para señalar a personas ajenas a la cacería que se está practicando ésta, evitando así que se adentren en el monte.

Tampoco deben faltar los chalecos reflectantes, que mejoran la visibilidad que pueden tener unos cazadores de otros. Y también es importante la cuestión de la munición. Hay tecores que apenas usan rifle, porque sus balas tienen un alcance de un kilómetro, y la distancia entre algunos poblados a veces es menor de 300 metros. Alertan que para cazar corzo se corre cierto peligro, porque si se dispara la bala a un metro de altura, igual que para el jabalí, a esa altura ya puedes herir a una persona. Recuerdan además que el jefe de una batida "aunque no sea de la zona, tiene que conocer muy bien el monte por el que se va a circular", y que el tope máximo de participantes en una batida son 30 personas.

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