La tercera primavera más cálida da paso a un verano más caluroso que la media

Las máximas se alcanzaron el fin de semana pasado con 41 grados - Los concellos piden ayuda para limpiar la maleza en las franjas de protección de los núcleos rurales

22.06.2017 | 13:44
El delegado de la Aemet en Galicia, Francisco Infante, ayer, en la presentación del balance de la primavera.

Galicia despidió ayer la tercera primavera más cálida de toda la serie histórica, que comenzó hace 46 años. Solo en 1997 y en 2011 la temperatura media fue más elevada que este último trimestre, según el balance presentado ayer por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La comunidad afronta ahora un verano que se prevé más cálido de lo habitual, lo que según el delegado en Galicia de la Aemet, Francisco Infante, provocará que haya más episodios de olas de calor en los tres próximos meses. Tampoco será un verano lluvioso, si bien las precipitaciones sí que se mantendrán en los valores medios. La primavera, por su parte, fue seca, sobre todo en el mes de abril, que fue el más seco de toda la serie histórica pese a los 30 litros por metro cuadrado recogidos en 24 horas el día 30.

Aunque en abril no hubo aguas mil como dice el refrán, las precipitaciones llegaron el mes siguiente como agua de mayo y hasta hubo 15 días de tormentas para paliar algo la sequía que arrastraba el campo gallego desde el otoño. Destaca como una de las jornadas más lluviosas la del día 9 con hasta 80 litros por metro cuadrado acumulados en seis horas en O Barco de Valdeorras (Ourense). También en marzo las lluvias se mantuvieron por encima de la media con más de dos semanas pasadas por agua. Los tres meses han sido cálidos con varias jornadas de más de 30 grados, sobre todo en las estaciones de la provincia de Ourense. Las temperaturas máximas se alcanzaron el 24 de mayo en la ciudad ourensana con casi 38 grados.

También en lo que va del mes de junio se han anotado temperaturas altas y un grado por encima de la media. De hecho, la primera ola de calor del año se adelantó al verano y llegó el fin de semana pasado a la comunidad con máximas superiores a los 40 grados en localidades de Ourense como Ribadavia, O Barco de Valdeorras y Verín. En las Rías Baixas los termómetros rebasaron los 33 grados y en A Coruña pasaron de los 30. Además, solo ha llovido cuatro días, por lo que por ahora, junio está siendo un mes seco con precipitaciones hasta un 30% por debajo de los valores normales.

El informe climatológico de la Consellería de Medio Ambiente coincide con la Aemet en que Galicia contó este año con una primavera "atípica" con precipitaciones escasas y temperaturas elevadas debido a que los 12,2 grados de temperatura son casi dos más que la media y a que en el último trimestre cayeron 257 litros de agua por metro cuadrado, un 17% menos de lo habitual.

Del mes de mayo, además de las lluvias, la directora xeral de Calidade Ambiental y Cambio Climático, Cruz Ferreira, resaltó que el 26 hubo más de 9.000 rayos, el dato más alto desde el impulso de la red de detección de relámpagos en 2010.

Ante el verano más caluroso que vaticina la Aemet y la escasez de lluvias, insta a los ciudadanos a "no desperdiciar el agua durante la época estival" y a tener preocupación con los incendios. En este sentido, la Consellería de Medio Rural informó que desde ayer están prohibidas las quemas de restos agrícolas y forestales y las autorizaciones que ya se habían concedido.

El departamento autonómico ha tomado esta decisión después de evaluar las actuales condiciones meteorológicas y sus previsiones, así como la situación del Índice de riesgo diario de incendio forestal (Irdi). El Ejecutivo autonómico pide la colaboración de la ciudadanía para que extreme las precauciones y denuncie cualquier actividad delictiva incendiaria de la que tenga conocimiento. Además, recordó que está disponible el teléfono gratuito 085, al que hay que llamar en caso de detectar algún fuego.

Por otra parte, la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp) pidió ayer apoyo a otros organismos públicos ante la imposibilidad de los ayuntamientos, por falta tanto de medios técnicos como humanos, de desbrozar y mantener limpias todas las parcelas situadas a menos de 50 metros de los núcleos rurales, el perímetro de protección fijado para prevenir el riesgo de incendios. "Nuestro objetivo es que las fincas estén limpias para evitar desgracias como la ocurrida en Pedrógão Grande, pero para eso necesitamos ayuda", reclamó el presidente de la Fegamp, Alfredo García, en alusión al el elevado número de víctimas registrado en los últimos días en el centro de Portugal por el fuego.

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