Galicia tuvo un verano con tiempo muy cálido y cambiante pero con un 27% menos de lluvias

MeteoGalicia prevé un otoño inestable pero con valores dentro de la media

19.09.2017 | 14:08

Galicia tuvo un verano muy cálido y cambiante pero en términos globales fue seco, al registrarse un 27% menos de lluvias de lo habitual en este periodo en la comunidad, según los datos que ha ofrecido este martes la directora xeral de Calidade Ambiental e Cambio Climático, Cruz Ferreira.


En rueda de prensa junto a Juan Taboada, de Meteogalicia, la responsable de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta ha hecho balance climatológico correspondiente a la estación de verano.

Al respecto, ha destacado que se definió como "seco", pero no "muy seco", como venía ocurriendo en los últimos años. Así, preguntada por la prealerta por sequía en Galicia, ha apuntado que la mesa para tratar esta situación se reúne a fin de mes, cuando "se va a tomar una decisión".

En cuanto al otoño, ha explicado que se prevé un tiempo "incierto" e "inestable", puesto que no existe un fenómeno a la vista que pueda orientar posibles escenarios.

Así, ha hablado de "normalidad" en cuanto a temperaturas y lluvias, con probabilidad de "abundantes" frentes asociados a borrascas y pausas anticiclónicas que deberían ir reduciéndose con el avance de las semanas.

Recalcando que no existe "ningún índice de fiabilidad", por los plazos y la inestabilidad, ha señalado que la temperatura media podría situarse en torno a 14,5 grados de darse valores habituales para estas fechas y la lluvia acumulada en tres meses alcanzaría los 417 litros por metro cuadrado, que es "lo normal" en esta época lluviosa.

Con todo, Taboada, a su lado, ha respondido que, aún si llueve lo normal para el otoño, "no se compensaría" el déficit acumulado desde primavera del año pasado, que ya fue seca, y a la que se unió el verano, el otoño y el invierno de 2016-2017, así como la primavera y el verano de este ejercicio.

La prealerta lleva declarada desde enero pero tampoco ha ido a más, según ha resaltado, porque "tampoco" fue "lo suficientemente seco" el tiempo como para ello. Lo "problemático" fue el invierno y la primavera pasadas y lo normal, en resumen, de darse un otoño lluvioso, sería que "se tendería a normalizar la situación".

No obstante, la directora xeral ha advertido de la necesidad de adaptarse a un cambio climático que "está aquí" y ha venido "para quedarse".

Con él, ha afirmado que la manera de llover, por ejemplo, "cambia", y se dan precipitaciones con menos frecuencia pero de manera "mucho más intensa". Las lluvias "tienden a acumularse de forma más brusca", con las consecuencias que ello tiene para el tejido socioeconómico, entre otros, en el campo de la agricultura, la ganadería y la pesca.

Ferreira ha indicado que los valores de precipitaciones registrados en las comarcas de Ortegal y A Mariña lucense, en concreto en Burela, donde se contabilizaron 211 litros por metro cuadrado, contrastan con apenas 40 recogidos en las comarcas pontevedresas de O Morrazo, Arousa y Verín.


La media del verano en cuanto a las precipitaciones se situó así en los 92 litros por metro cuadrado y los episodios de lluvias estuvieron mayoritariamente relacionados con eventos tormentosos, que fueron especialmente significativos en los meses de junio, cuando incluso se superaron los valores normales del periodo de referencia 1981-2010, y agosto, entre los días 27 y 29, cuanto tuvo lugar el fenómeno meteorológico conocido como 'Dana' o gota fría.

Este episodio provocó lluvias por momentos torrenciales suficientes para calificar el mes de húmedo o muy húmedo. En esta ocasión, las comarcas en las que más llovió fueron las del sur de la comunidad, O Ribeiro y O Carballiño. El contraste lo marcaron las reas de Vigo, O Condado y O Baixo Miño, que apenas sufrieron sus efectos y se anotaron valores muy bajos --hasta un 87% por debajo de lo normal--.

En lo que respecta a temperaturas, la responsable del departamento autonómico ha llamado la atención sobre temperaturas que estuvieron casi un grado por encima de la media de los últimos años.

La temporada estival empezó con un junio con altas temperaturas alimentadas por masas de aire cálido procedente del norte de África. Este mes, los termómetros presentaron los índices más bajos en la Mariña y Ortigueira, mientras que los más altos se dieron en las comarcas limítrofes con los ríos Miño y Sil.

Por el contrario, julio fue un periodo de cambios bruscos debido al aire frío situado en el Atlántico norte, que se acercó por momentos a la comunidad. Las mínimas más bajas se localizaron en A Limia, mientras que las más altas se dieron en Vigo.

El verano terminó con un agosto variable, con temperaturas en general algo por encima de la media climática de este mes, aunque la anomalía no fue muy alta e incluso hubo lugares en los que los valores se acercaron a la media o incluso quedaron por debajo.

Esta situación se produjo debido a la ausencia de aire cálido del norte de África, por lo que se desarrollaron escenas de gran contraste entre zonas más cálidas de lo normal --principalmente la comarca de O Carballiño-- y otras con valores negativos --como Bergantiños o la Costa da Morte--.

Respecto al otoño, la Xunta toma como referencia los mapas de anomalías previstas por otros servicios meteorológicos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo.

Teniendo en cuenta que la meteorología no es una ciencia exacta, Medio Ambiente avanza que será "normal" en cuanto a lluvia y temperatura.

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