Amarga despedida a las dos "mártires" fallecidas en Chandebrito

Cientos de vecinos abarrotan la parroquia en el funeral por Maximina y Angelina, que perdieron la vida el pasado domingo

20.10.2017 | 01:51
La iglesia de Chandebrito, rodeada de gente y monte quemado, ayer durante el funeral.

Un silencio sepulcral presidió ayer el funeral conjunto por Maximina Iglesias y Angelina Otero, las dos vecinas de Chandebrito de 86 y 78 años que perdieron la vida el domingo víctimas de la ola de incendios.

De "mártires" de la angustia vivida en "estos momentos tan terribles y tétricos" las calificó el obispo de Tui-Vigo, monseñor Luis Quinteiro Fiúza, durante el sepelio que ofició en su memoria en la iglesia parroquial.

Un acto al que acudieron cientos de familiares, amigos y vecinos, rotos por el dolor de su pérdida y desolados por el panorama que contemplaban a su alrededor. De luto se visten sus almas, pero también todo el paisaje que los rodea. Un manto negro de devastación cubre el entorno del templo, que sorprendentemente se salvó de las llamas y que se quedó pequeño para albergar a las numerosas personas que quisieron despedirse de las dos mujeres y mostrar su respeto y solidaridad a sus allegados abarrotando el atrio parroquial en medio de la lluvia.

Gratitud

Para todos ellos tuvo emotivas palabras monseñor Quinteiro. Manifestó su "gratitud" a los presentes. "Vosotros habéis entregado lo mejor de vosotros mismos en una solidaridad maravillosa, en una conjunción de esfuerzos por sobrevivir. Un milagro es que no hayan sucedido más desgracias personales", dijo.

El prelado rogó por "una esperanza nueva para que nuestra tierra siga siendo ese espacio hermoso que en estos momentos nos han perturbado" y por los seres queridos de las fallecidas. "La fraternidad física y humana que hemos sentido en estos días debemos transmitirla hoy a estas familias. Con ellos compartimos el dolor y la esperanza", recalcó.

Apenas algún llanto rompió la tensa calma que se respiraba alrededor de la iglesia y el cementerio donde fueron inhumadas tan solo cuatro días después de la fatídica jornada del domingo. Dos personas tuvieron que abandonar el lugar durante la homilía conmocionadas por la ansiedad ante los rostros exhaustos de los presentes, todavía inmersos en la pesadilla del infierno vivido.

Entre los presentes se encontraba el conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuíña; los alcaldes de Baiona, Nigrán y Gondomar y diversos representantes políticos de la comarca.

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