Medio Ambiente restringirá el consumo de agua si no llueve "en 90 o 100 días"

Elude aclarar cuánto debe llover para evitar decretar la emergencia y encarga informes técnicos para planificar las medidas a tomar en los 38 concellos en alerta

31.10.2017 | 06:58
La conselleira de Medio Ambiente, ayer durante un acto con el consejero delegado de Ecoembes.

La tan ansiada lluvia de otoño se resiste. La Xunta tiene la vista puesta en el cielo, ya que solo las precipitaciones pueden salvar de este déficit hídrico a la comunidad gallega, en situación de prealerta por sequía desde enero y en riesgo alto por escasez de agua en seis cuencas de la demarcación Galicia-Costa, que afecta a 38 concellos, desde finales de septiembre. La conselleira de Medio Ambiente, Beatriz Mato, reconoció ayer que la situación por la sequía es "preocupante", aunque apuntó que solo habrá restricciones en el consumo si se declara la emergencia frente a la alerta actual en Galicia. Y para ello, se limitó a decir, requiere otros tres meses sin lluvias. "Si no llueve en 90 o 100 días" se impondrán recortes en el consumo. "Teniendo en cuenta que son meses de diciembre, enero y febrero; malo será que no llueva", reflexionó Mato, que no aclaró cuánta agua será necesaria para que los ríos lleguen a unos niveles óptimos y los embalses garanticen el abastecimiento.

Lluvia se espera para esta misma semana en Galicia. A partir de mañana miércoles, un centro de bajas presiones se acercará a la Península y dejará por la tarde precipitaciones en la costa de A Coruña y Pontevedra y en el sur de Ourense. El jueves las lluvias serán generalizadas en toda la comunidad, ya que quedará bajo la influencia de una borrasca situada al oeste de Fisterra.

Por ahora la Xunta todavía no ha acordado que medidas aplicará en los ayuntamientos en alerta por sequía. Técnicos de Aguas de Galicia cerraron ayer la primera ronda de encuentros con representantes municipales de las seis cuentas más afectadas por el déficit hídrico que acumula la comunidad durante cinco estaciones. Tras el encuentro del viernes con ayuntamientos de A Coruña, ayer fue el turno de los municipios de Vigo y su entorno y del área de Santiago. En estas primeras reuniones, el Ejecutivo autonómico recogió los datos aportados por los concellos -a lo que les había pedido información sobre la demanda y el consumo actuales, así como la distribución que realizan en los distintos usos-. A partir de ahora, los técnicos de Aguas de Galicia evaluarán los datos y definirán las medidas técnicas adecuadas para cada concello, ya que no tienen porqué ser homogéneas.

Para la próxima semana esta prevista una nueva reunión del comité permanente del Consello Rector de Aguas de Galicia, creado por Xunta, concellos y consumidores para hacer un seguimiento de la situación de sequía y poner en marcha medidas que eviten que se agrave el déficit hídrico actual. A principios de este mes, en el primer encuentro de este órgano, se acordó enviar una carta a los ayuntamientos con las captaciones de agua en los sistemas afectados por la sequía, en la que les explicará la situación actual y los instará a fomentar medidas de concienciación y ahorro. Entre las restricciones que entonces ya aconsejaban desde Aguas de Galicia, destacan la limitación de los usos públicos, el campañas de concienciación sobre su uso responsable, por ejemplo, a los ganaderos que recurran a ríos, cortes nocturnos del suministro y mejoras en la red para minimizar las fugas: con el agua que pierde Galicia en un año, se abastecería Andalucía un mes.

Sobre la petición del alcalde de Vigo, Abel Caballero, de reducir hasta el caudal mínimo el volumen de agua expulsada desde los embalses de Eiras y Zamáns, que abastecen la ciudad, hacia los ríos que se nutren de ellos, la Xunta no se pronunciará hasta que los técnicos de Aguas de Galicia se pronuncien.

La conselleira de Medio Ambiente tranquilizó ayer sobre un hipotético desabastecimiento en Vigo, ya que no está en riesgo, según aseguró. Y por ello, pidió a lo políticos que se dediquen a sus cometidos y dejen las propuestas "a los técnicos de Aguas de Galicia junto con los técnicos de los distintos ayuntamientos". Mato reconoció que la situación es "delicada", pero garantizó que las medidas que se adopten saldrán de un estudio de la situación. "Desde Aguas de Galicia llevan desde el viernes valorando la situación junto a técnicos de estas seis zonas afectadas; y a partir de los resultados de esa mesa de diálogo se propondrán las medidas a adoptar", recalcó la conselleira de Medio Ambiente en un acto ayer con el consejero delegado de Ecoembes.

Medidas individuales

La Xunta entiende que deberá analizarse el estado de cada embalse de manera pormenorizada y que no tienen por qué aplicarse medidas idénticas en todo el territorio gallego. Según el último boletín hidrológico de Aguas de Galicia, de los nueve embalses de abastecimiento de la demarcación Galicia Costa, las reservas en cinco de ellos están por debajo del 50%: Zamáns, Eiras, Cecebre, Baiona y Vilagarcía. Este último es el que presenta el peor nivel de ocupación, con menos del 12%.

En los últimos 20 años, el caudal de los ríos gallegos ha bajado un 15% y los embalses se encuentran casi 20 puntos por debajo de la media del último lustro. ¿Las consecuencias? Pérdidas millonarias en el campo gallego, mayor probabilidad de incendios y sobreexplotación de las aguas subterráneas o escasez de agua en la capa freática, lo que obliga a perforar los pozos a más profundidad. Una situación que se ha agravado por los episodios de sequía cada vez más frecuentes, el aumento de la demanda, un consumo en ocasiones irresponsable y las deficiencias en la red de suministro. Con el agua que pierde Galicia en un año por fugas o averías en la canalización, se abastecería Andalucía durante todo un mes.

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