La avispilla del castaño de origen asiático ya afecta a toda la producción en Galicia

Los técnicos piden al Gobierno autorización para hacerle frente con la suelta del insecto 'Torymus' probado en Italia con éxito

11.11.2017 | 01:47
Ejemplar de avispilla asiática.

La avispilla de origen asiático detectada en los castaños gallegos desde 2014 afecta ya al 100% de los árboles de Galicia, por lo que los técnicos ya solicitaron al Gobierno central la autorización para hacerle frente con la lucha biológica, basada en la suelta del insecto Torymus, experimentado en Italia con éxito, después de que el país vecino perdiese el 80% de su producción.

La técnica del Centro de Desenvolvemento Agroforestal de Riós, en Ourense, Nuria Sánchez Limia, abordó parte de los problemas del sector de la castaña gallega en una mesa de debate incluida en el programa del Expoforum Noroesta Biofim 2017, que se celebra en la sala Eisenman de la Cidade da Cultura. Según la experta, la producción de castañas del próximo año será la primera afectada a nivel global por la avispilla asiática"porque tras su detección en Galicia en 2014, fue "en la actual campaña cuando se detectó la aparición repentina en todos los árboles de todas las zonas productoras", concretó.

Destacó la "suerte" de que la lucha biológica que espera la autorización del Gobierno de España, ya fuese experimentada en Italia, con el insecto llamado Torymus, un parásito del también insecto Dryocosmus o avispilla asiática. Cada ejemplar de avispilla pone entre 250 y 300 huevos, de los que son viables unos 125 así que tal como están ya los árboles, para 2018 -estima- estarán "plagados desde su copa hasta las ramas que salen de los lados del tronco".

Sánchez Lima confía en que la suelta de Torymus consiga reducir las previsibles pérdidas a "solo" un 20% o el 30% de la próxima cosecha, pero advierte de que habrá que acostumbrarse a pérdidas así "de por vida" pues "ambos insectos convivirán y esperemos que su población se equilibre".

Recordó que en Galicia hay una variedad del insecto Torymus, que es el que hace las agallas o carrabouxos del roble. "Pero no podemos comprobar si es suficiente para combatir a la avispilla, y no sabemos cómo incidirá la suelta del Torymus de fuera en el nuestro y en otros insectos, pero pedimos la suelta porque la situación es preocupante", agregó.

La técnica aludió a otros problemas sufridos por el sector de la castaña en esta campaña, como la tinta, que a pesar de ser un hongo que se transmite por el suelo y prolifera en ambientes muy húmedos, este año que se caracterizó por una sequía enorme, "vivió un repunte y aún no se conocen muy bien los motivos".

También se refirió al chancro, cuyo avance consiguió frenarse con vacunas de cepas hipovirulentas y a los fenómenos meteorológicos adversos de hace justamente un año, cuando 4.500 castaños quedaron "destrozados" tras una noche de temporal de nieve y viento en los ayuntamientos de Riós, Vilariño de Conso, A Gudiña y Castrelo do Val, todos ellos ubicados en el noroeste de la provincia ourensana.

Además, atribuyó la reducción de un 50% o 60% de la producción de este ejercicio a esas circunstancias sumadas a la sequía y a la aparición de las larvas de elephas, que proliferan cada dos o tres años.

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