P. MERA.A CORUÑA
La sentencia del Tribunal de la Competencia que impone cuantiosas multas a las autoescuelas de Pontevedra por pactar los precios ha destapado el conflicto interno del sector en Galicia.
El presidente de la Federación de Autoescuelas de Galicia, José Manuel López Marín, calificó ayer de "injusto y desproporcionado" el fallo e instó al tribunal a investigar a los centros de A Coruña, que tienen las tarifas más bajas de Galicia y que según él "incumplen la ley con su competencia a la baja, abocando a las demás autoescuelas a la ruina". Para Marín, los centros de A Coruña y Santiago -en concreto, alude sin citar el nombre a dos, uno en cada ciudad- ponen precios muy por debajo de las demás autoescuelas gallegas (obtener el carné en estas ciudades cuesta entre 400 y 500 euros, casi la mitad que en el resto de Galicia) a costa de reducir la calidad de la enseñanza vial e incumplir la normativa laboral con sus trabajadores. "Habría que ver si estas autoescuelas que compiten a la baja imparten las clases teóricas, si sus profesores están titulados y tienen la seguridad social en regla o si cumplen la jornada laboral de ocho horas", señala Marín, para quien la estrategia de estos centros "perjudica a los que honradamente quieren tratan de dar un servicio social".
"Eso es de lo que debería preocuparse el Tribunal Galego de Defensa da Competencia" (TGDC), añade Marín en alusión a la sentencia por la que 50 autoescuelas de la zona de Vigo deberán pagar multas de entre 3.000 y 75.000 euros (en total, la sanción asciende a 518.000 euros) por pactar los precios de la matrícula y las prácticas, siguiendo la "recomendación" de la Asociación de Autoescuelas de Pontevedra, a la que obliga a pagar otros 75.000 euros. Marín aseguró ayer que estas acusaciones son "falsas y basadas sólo en pruebas verbales" y restó importancia a la coincidencia de tarifas en 50 de las 60 academias que examinan en Vigo, que según la sentencia eran casi idénticas en 2003, 2004 y 2005. "Los cafés también cuestan un euro en casi todos los sitios y nadie dice nada", dice el presidente gallego, que además denunció que las multas obligarán a cerrar a muchos centros de Pontevedra y a la propia asociación, porque "el 80% de los centros son pequeñas empresas familiares". "La sentencia es un auténtico castigo para las autoescuelas. ¿Por qué no investigan otras concesiones como las gasolineras, que son multinacionales?". Como prueba de la "debilidad económica" de la mayoría de las más de 600 academias viales que hay en Galicia, Marín destaca que unas 20 ya han cerrado en los últimos diez años en Pontevedra y 56 en A Coruña "porque no pueden subsistir".
Marín, que además de liderar la Federación gallega de Autoescuelas preside también la asociación provincial de A Coruña, se reunió ayer en Santiago con los responsables de los otros tres organismos provinciales para acordar las medidas a tomar después de la condena del TGDC. Además de recurrir el fallo, los responsables de las academias viales pretenden "cambiar la imagen del sector".
"Nosotros hacemos una función social, no vendemos carnés como si fueran castañas, nosotros formamos a la gente para que se salve la vida al volante", insiste el presidente de la federación.