ANA BLASCO | CAMBRE
Cambre es uno de los municipios de la comarca que más problemas ha sufrido en el inicio de este curso escolar por falta de espacio en los centros y por la escasez de las plazas de comedor -104 alumnos se han quedado fuera de forma definitiva-. El Gobierno local considera necesarias importantes inversiones en esta materia para paliar la situación. Sin embargo, la Xunta sólo ha destinado 150.000 euros a este municipio para la ampliación del CEIP Wenceslao Fernández Flórez.
Con esta partida la Consellería de Educación pretende derribar un patio cubierto y sus instalaciones anexas, que se utilizan como aula de música, salón de actos y sala del ANPA. En el mismo lugar construirán aulas y otro patio cubierto.
La dirección del centro se alegra de que tiren esta construcción, que en un primer momento constituyó el aulario de infantil y a la que califican de "pasillo de los horrores" por el olor a "producto químico en descomposición" que siempre ha tenido. Sin embargo, al igual que el Ejecutivo municipal, consideran irrisoria la cantidad destinada. "El propio departamento técnico de la consellería valora la obra entre los 600.000 y los 700.000 euros", revela el edil de Educación, Jaime López Lisnier.
El bipartito estima que el dinero asignado servirá para pagar la demolición y la redacción del proyecto de construcción. Por ello, están convencidos de que, en ningún caso, podrá contarse con las nuevas aulas para el próximo curso. "En 2010 ni siquiera se va a poder comenzar las obras de construcción", apunta el primer teniente de alcalde, Xabier Iglesias, que equipara el dinero concedido por la Xunta con lo que aportaron las arcas municipales en la puesta a punto de la cubierta de la pista polideportiva de Sigrás.
El Concello invirtió durante 2009 en la reforma de los centros educativos más del doble de lo designado por Educación -323.207,39 euros-. Así, el Wenceslao Fernández Flórez recibió 110.211, 09 euros para la remodelación del gimnasio, cuya deteriorada fachada estaba abierta al exterior en ciertas zonas.
El Gobierno local explica que el municipio experimentó un elevado crecimiento de población que ha incidido de forma especial en familias jóvenes con hijos. De los 3.580 niños empadronados en edad escolar, 2452 están matriculados en centros cambreses -el 68,49%-. De las cuatro escuelas unitarias, cinco centros de Educación Infantil y Primaria y dos institutos, sólo el colegio de la zona más rural -el Brexo-Lema- dispone de plazas libres. Sin embargo, la Xunta le denegó el permiso para el servicio de comedor, por lo que dificulta que acudan a él niños de fuera de la parroquia. El Portofaro, O Graxal II y el Wenceslao Fernández Flórez tienen "serios problemas de escolarización", denuncia el Concello.
"Cada día estamos más preocupados por lo que nos vamos a encontrar el próximo curso", reconoce Xabier Iglesias. El caso de la parroquia de O Temple, donde se espera un elevado incremento de solicitudes en los próximos tres años, es el más acuciante.
El primer teniente de alcalde recuerda que el Concello ha invertido 246.000 euros en la expropiación de los terrenos necesarios para la construcción de un nuevo colegio en A Barcala, que el Gobierno gallego no ha recogido en sus presupuestos. Además, señala que ya puso a disposición de la Xunta la parcela para la creación de la segunda guardería pública del municipio en O Temple. Critica que, pese a existir un compromiso firmado con el anterior gobierno, el actual haya decidido excluirla.
Otra de las obras comprometidas que se han quedado sin asignación es la construcción de un polideportivo cubierto en el colegio Portofaro. "Estaba presupuestado en 1,3 millones y la Xunta tenía que asumir el 50%" indica Lisnier y añade: "Quedaron en enviarnos el proyecto esta semana, pero si no hay partida, ¿de qué vale?".