ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
A Penouqueira puede presumir de contar con mejores servicios que algunos enclaves rurales de Arteixo. Dispone de anchas avenidas, un extenso callejero, red de alumbrado y saneamiento y de una ubicación privilegiada, en pleno centro de la capital municipal.
Para ser la urbanización perfecta, sólo le faltan dos cosas: viviendas y vecindario. Y es que la pronunciada pendiente de este monte, propiedad de la Xunta, truncó ya dos veces los deseos autonómicos de convertir la zona en la milla de oro de Arteixo.
Han transcurrido ya dos décadas desde el primer intento de la Xunta de urbanizar el monte. Su actuación dejó para la posteridad anchos caminos de asfalto y el nombre de varias avenidas, travesías y calles que conducen a zonas de matorral y concentraciones de eucaliptos. Desde la rúa Ortigueira, a la calle Lugo o la travesía de Ourense, el caminante, que se aventure por estos caminos, puede gozar de la naturaleza con las comodidades de la vida urbana.
La existencia de alumbrado y buenas comunicaciones son algunos de los motivos que han hecho de A Penouqueira un improvisado cámping. En los últimos años, se han asentado en la zona varios campamentos gitanos. Los problemas de convivencia entre las familias venideras y los residentes en las inmediaciones de la travesía de Arteixo provocó más de un altercado que obligó a intervenir a la Policía y al propio Concello, que ordenó su desalojo.
Tras décadas de abandono, esta urbanización fantasma mereció de nuevo la atención de los políticos. La anterior Xunta bipartita intentó sin éxito urbanizar el monte a través del malogrado Plan Sectorial de Vivenda. Su proyecto de construir 217 pisos protegidos se topó con la oposición frontal del Gobierno local y, también, con la de la propia orografía de los terrenos. Y es que el terreno dispone de una pendiente en sus accesos de más del 20% algo que, según inciden desde el Concello, "deja fuera de toda duda el incumplimiento de la ley de accesibilidad".
La rebeldía de A Penouqueira a dejarse urbanizar ha hecho tirar la toalla a políticos y promotores. Ahora, el Ayuntamiento reclama de nuevo la creación de "un gran parque forestal".
Su acondicionamiento permitiría incrementar las zonas verdes y de esparcimiento de las que dispone un municipio que, según recoge el documento de inicio del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), padece un grave déficit de parques y áreas recreativas.
El Gobierno autonómico todavía no se ha pronunciado con respecto a este petición. Pero algunos jóvenes ya se han tomado la callada por respuesta. Y es que la ausencia de zonas recreativas ha llevado a varios grupos a construir en las zonas más alejadas circuitos de bicicross. Poco a poco el monte ha ido ganando en concurrencia hasta convertirse en punto habitual de reunión de las pandillas.
A la espera de que se resuelva el futuro de esta parcela de más de 33.000 metros cuadrados, A Penouqueira comienza a presentar síntomas de deterioro comunes a otras zonas de Arteixo: baches, farolas rotas, indicadores arrancados... Casi es un barrio más.