ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
Desmantelados, divididos por carreteras y gasoductos, ocultos por la maleza o víctimas del expolio. Arteixo ha inventariado hasta diecinueve yacimientos castreños. Los historiadores aseguran que el catálogo sólo recoge parte del rico patrimonio arqueológico presente en el ayuntamiento más industrializado de la comarca. "Hay más de veinticinco", aseguran desde la asociación Monte da Estrela.
Y es que no hay parroquia que no disponga de su propio castro. Aunque muchos residentes puede que desconozcan que sus tierras fueron el lugar escogido por los primeros coruñeses para levantar sus campamentos, atraídos por la cercanía de la costa y la calidad de los terrenos para el cultivo.
La práctica totalidad no están excavados. Ni señalizados. La presión urbanística amenaza con condenar al olvido el patrimonio más antiguo del municipio. El caso más sangrante lo constituye el castro de Rañobre, dividido por la carretera de Suevos. O el de cabo Cociñadoiro, desmantelado en el transcurso de las obras del puerto exterior.
El abandono amenaza también con destruir uno de los yacimientos más grandes de la provincia, el de A Pastoriza. Hay que sumergirse entre la maleza y las zarzas para encontrarlo. Este castro, vecino del Santuario de la Virgen fue exhumado "sin criterio arqueológico alguno", según denuncian los defensores del patrimonio. Algo similar a lo acontecido con el de Puntido, en Suevos, al de Galán o al de A Penouqueira, a día de hoy prácticamente desaparecido. Ahora , la plataforma de afectados por el puerto exterior y Monte da Estrela han unido fuerzas para recuperar, al menos, parte de este pasado a través de un circuito cultural.