M. CARMEN SUÁREZ | CARBALLO
Paulino I. G., el hombre que presuntamente arrolló con su vehículo al ex novio de su pareja, ingresó ayer por la tarde en la cárcel coruñesa de Teixeiro. El juez ordenó su traslado a la prisión después de prestar declaración en el juzgado de Carballo, donde reconoció que había actuado movido por los celos, ya que, al parecer, la víctima mantenía algún encuentro con su novia actual. Paulino I. G. está acusado de intento de homicidio.
La víctima, Jesús B. B., de 40 años, continúa ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña con pronóstico grave. Se mantiene estable dentro de la gravedad, según el último parte médico. El hombre sufrió un traumatismo craneoencefálico severo y otro torácico y diversos golpes y contusiones por todo el cuerpo. Tanto el supuesto autor de los hechos como la víctima cuentan con numerosos antecedentes policiales por distintos delitos y son bien conocidos por las fuerzas de seguridad.
Los dos residían en la zona marginal de Costa do Carrizal, en el municipio de Coristanco, donde se produjeron los hechos. Paulino I. G. arrolló con su vehículo a Jesús B. B. el miércoles de madrugada cuando salía de su casa para trabajar.
Además de este intento de homicidio, el presunto autor de los hechos está acusado de depositar una caja de zapatos simulando un ataúd con una cruz de hierro encima delante de la vivienda de otro vecino, al que también se le relacionó con su actual pareja, María.
El suceso provocó una gran expectación en la zona, ya que, a pesar de que los dos cuentan con diversos antecedentes policiales hasta ahora no existía ninguna denuncia entre ambos ni nada que hacía presagiar los hechos.
Paulino I. G. es muy conocido en la comarca por su historial delictivo, principalmente relacionado por el tráfico de drogas. La zona de O Carrizal es un asentamiento muy conocido en la zona por los trapicheos que allí se llevan a cabo.
Este hombre, de 41 años, también estuvo relacionado con el crimen de Ponteceso que se produjo en junio del 2006, en el que murió un joven del municipio de Malpica por un disparo en la cara a bocajarro. A pesar de que varias personas lo involucraron directamente en la muerte del joven, no hubo pruebas que lo demostrasen y nunca fue juzgado por este hecho.
En el primer momento en que se produjo el atropello se pensó en un ajuste de cuentas por tráfico de drogas, aunque las investigaciones posteriores y su declaración determinaron que había actuado por celos de la víctima.