ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
Los ocho ediles del PP y la concejala no adscrita Lucía Ferreiro cumplieron ayer su amenaza y dieron plantón al pleno. Con este gesto pretendían trasladar al bipartito y a la ciudadanía su malestar por la "total ausencia" de contenidos de un pleno que tenía por únicos asuntos del día tres mociones del BNG.
Sólo once ediles de los 21 que conforman la Corporación local hicieron acto de presencia en la sesión plenaria. Bancadas vacías, pero cargadas de reproches. Los primeros, en boca de la alcaldesa, Pilar Souto. La regidora inició la sesión con amenazas de sanción a los ausentes: "Es el deber de la oposición fiscalizar los órganos de Gobierno", recordó.
Para justificar la necesidad del pleno, la alcaldesa no dudó en leer uno a uno los asuntos aprobados en las juntas de gobierno del mes de septiembre, de los que se da cuenta todos los meses al pleno. La lectura le llevó casi media hora. Un tiempo que más de un vecino aprovechó para echar una cabezadita.
La sesión se animó en su tramo final. El BNG rompió el consenso que siguió a la lectura de sus mociones y sacó toda su artillería. La portavoz, Silvia Seixas, tildó de "injustificable" la orden del día y criticó duramente la gestión municipal. "Estamos aquí sólo porque es nuestra obligación", advirtió Seixas, que les acusó de actuar "igual que el anterior Gobierno" .