M. V. OLEIROS
Demarcación de Costas confirmó ayer que efectivamente el Ayuntamiento de Oleiros no necesitaba su autorización para permitir la demolición de dos viviendas ruinosas en zona de servidumbre en Ponte Pasaxe, pues en este caso es competencia de la Xunta. Sí sería competencia de Costas, según explicó este organismo, si las viviendas estuviesen en zona de dominio público.
Para efectuar el derribo, por lo tanto, hacía falta el permiso de la Xunta. La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras "no ha encontrado aún" la solicitud que debería haberse presentado para proceder a la demolición, según confirmaron ayer fuentes de este organismo, que agregaron que continuarán con la búsqueda por si aparece dicha solicitud.
La media docena de construcciones abandonadas que existe en esta zona de Perillo, al borde de Ponte Pasaxe y al lado del conocido rascacielos de ocho plantas, han sido eliminadas poco a poco para llevar a cabo la urbanización de este entorno, que incluye zonas verdes y dos bloques de pisos de bajo y dos plantas con una altura máxima de 9,50 metros.
Una excavadora y varios camiones realizaron ayer trabajos de explanación en esta zona para el futuro desarrollo urbanístico del sector. El promotor, Larcoruña, ya instaló un gran cartel en la parcela. La única vivienda que no se puede demoler es la denominada Casa Carnicero, que está protegida. Las otras construcciones, las que ya han sido derribadas, ya había que tirarlas al estar en zona verde.
Ángel García Seoane insistió en sus declaraciones de ayer que ha sido un vecino que no está de acuerdo con el proyecto de compensación el que ha denunciado que los derribos no tenían autorización. Recordó que un auto judicial "autoriza a la junta de compensación a demoler estas construcciones ruinosas".