VIVIANA BURÓN | SADA
Un empleado de la Oficina de la Juventud de Sada, Daniel Balsa Ramos, está desaparecido desde el pasado viernes tras descubrirse un agujero de 17.200 euros de la recaudación de esta entidad en concepto de pagos por las actividades de la escuela de verano y de los campamentos correspondientes a los meses de julio y agosto de 2009. La cantidad total no ingresada puede ascender a 40.000 euros recibidos por la Concejalía de Cultura y Juventud por las actividades celebradas a lo largo de los dos últimos años.
Los hechos se remontan al pasado 30 de octubre, cuando la concejal de Cultura, Raquel Bolaño, remite una comunicación interna a las dos personas que trabajan en la Oficina de la Juventud en la que pregunta por el ingreso de la recaudación de las actividades de verano, tras detectarse esta ausencia de ingresos públicos en la tesorería municipal que Intervención comunicó a la edil a finales de ese mes.
Uno de los trabajadores contesta a los pocos días que él no es el encargado de custodiar ese dinero. Daniel Balsa Ramos, por el contrario, no contesta, pero sí existe un documento, con fecha de cinco de noviembre firmado por él, en el que se dice que Balsa Ramos es el único responsable de los ingresos. Al día siguiente esta persona ya no acude a su puesto de trabajo y, según explica el Gobierno local en un comunicado, "a día de hoy (por ayer) aún no se reincorporó a su puesto".
El Ejecutivo sadense explica que estos hechos fueron denunciados en el Juzgado de Betanzos el pasado 9 de noviembre, además de incoar un expediente disciplinario contra el trabajador, al que considera "presuntamente responsable de tales hechos". El mismo día que interpuso la demanda el Concello convocó una Junta de Portavoces en la puso en conocimiento de la oposición lo sucedido en la Oficina de la Juventud.
Daniel Balsa Ramos mantiene una relación contractual con el Ayuntamiento de Sada desde el año 1998 "de forma ocasional y discontinua" mediante contratos de obra, hasta que en diciembre de 2006 accede a la condición de personal laboral fijo, ocupando desde ese momento el puesto de animador de tiempo libre. A lo largo del último año, desde noviembre de 2008 hasta ahora, el Gobierno local pagó al denunciado más de 6.000 euros en gratificaciones, en concepto de "tareas extraordinarias" y "escuela de verano y campamento".
El Concello recaba ahora información sobre los ingresos de la Oficina de la Juventud desde el mes de febrero de 2008, momento en el que se aprueba la ordenanza de precios públicos, ya que el Gobierno local sospecha que pueda faltar una cantidad similar correspondiente al verano de 2008 y a las actividades desarrolladas a lo largo del año pasado, lo que podría dar un total de 40.000 euros.
Las bases de las actividades de verano y de los campamentos fueron propuestas por la concejal de Cultura, Raquel Bolaño, y aprobadas por el alcalde, Abel López Soto, estipulan que los pagos por estos conceptos deben realizarse en metálico en la Oficina de la Juventud, sistema ahora cuestionado por Bolaño, que aseguró en la Junta de Portavoces del 9 de noviembre que no consideraba oportuna esta forma de pago.