ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
La décima edición de la feria histórica 1900 se anunciaba lluviosa. Y no era plan que un aguacero imprevisto desluciese el décimo aniversario de una de las fiestas más emblemáticas del municipio.
Consciente de que un sombrero desentonaba menos que un impermeable en el apacible Arteixo rural de principios de siglo, el Concello no escatimó en gorros a la hora de organizar los festejos.
En total, el Consistorio destinó 3.536 euros a cubrir las cabezas de los asistentes. Cien euros más que a los tradicionales pasacalles. Y también más que a proteger a los invitados estrella de un chaparrón imprevisto. Al menos, a los que amenizasen la fiesta desde el escenario central, cubierto por una carpa de 2.958 euros.
Y como la feria iba de romerías, qué mejor que avituallar a los paisanos con sombreros de paja. Que si llueve, algo resguardan; y si calienta el sol, protegerán a los menos previsores de un golpe de calor.
El gasto en sombreros superó con creces al dedicado a promocionar el evento. Las facturas recogen una partida "regalos: sombreros hombres y mujeres" de 3.536 euros, frente a otra de "pegada de carteles y publicidad" de 1.044 euros. Casi la tercera parte. La inversión superó también en más de 600 euros al reparto de invitaciones para el acto central de la fiesta: la cena 1900.
En total, la Concejalía de Fiestas, dirigida por Andrés Gayoso, dedicó alrededor de 50.000 euros a celebrar su tradicional viaje en el tiempo. El sol acompañó los festejos, que superaron con creces en asistencia a pasadas ediciones. Y es que el reclamo textil surtió efecto. Sin duda fue una iniciativa de esas para quitarse el sombrero.