A. B. | CULLEREDO
El comité de empresa de Bunge mostró su incredulidad ante los argumentos esgrimidos por la multinacional para iniciar la demolición del único silo de hormigón, lleno de habas de soja, que sigue en pie en la planta cullerdense.
"Dicen que hay una grieta y que la temperatura del interior del silo comienza a elevarse, pero nosotros no creemos que sea así", indica el delegado de Comisiones Obreras Juan Montes.
El almacén gemelo que se derrumbó el mes pasado albergaba 3.000 toneladas de soja en combustión desde hace seis años, por un problema en el sistema de vaciado que nunca se resolvió. Durante este tiempo, el grano entró en combustión lo que provocó esporádicas explosiones que deterioraron la gruesa estructura de hormigón del almacén vertical.
Los trabajadores señalan que el segundo silo no tiene problemas de vaciado, por lo que no comprenden cómo puede iniciarse un proceso de fermentación similar al que se produjo en su gemelo y que causó grietas en sus paredes.
Los trabajadores decidirán hoy en asamblea qué acciones emprender en relación a la nueva solicitud de licencia de derribo presentada por la empresa de alimentación ante la Xunta y el Ayuntamiento de Culleredo. "Presentaremos otra denuncia y, otra vez, no servirá para nada", sospecha Juan Montes.
Desde el Ejecutivo local explican que la petición del permiso entró por registro a finales de la semana pasada, por lo que los técnicos todavía no han tenido tiempo de analizar la actuación para determinar si se le debe o no conceder la autorización.
Mientras tanto, 25 trabajadores de la planta cullerdense todavía no han llegado a un acuerdo con la multinacional sobre su futuro tras la sentencia judicial a favor de los empleados, por la cual la empresa estaba obligada a reponerlos en sus puestos de trabajo.
La empresa ofreció al comité de empresa que enviaran sus demandas por escrito para analizarlas. Sin embargo, los representantes sindicales solicitaron que se realizara una negociación cara a cara, a lo que Bunge Ibérica no ha accedido.
Este mes se ha celebrado el primero de los juicios por los trabajadores despedidos por ocasionar disturbios a las puertas de la fábrica. En este casó, la empresa acusó a un empleado de no permitir el acceso del director a la fábrica. El caso todavía no se ha fallado.