REDACCIÓN | ARTEIXO
Han transcurrido ocho año de la firma del convenio entre el Ayuntamiento y la Xunta que alumbró el nacimiento del polígono de Morás. El acuerdo bilateral entre el Consistorio -presidido por el popular Manuel Pose- y el Instituto Galego de Vivenda e Solo recogía una serie de compromisos que, ahora, el Concello no duda en tildar de "inasumibles".
Entre aquellas promesas, una destacaba sobre el resto: el abastecimiento de agua al polígono. Para cumplir con este compromiso, el Concello abogó en un primer momento por construir una presa en Freán. Esta actuación, recogida como una posibilidad en la planificación de Augarsa hasta 2012, nunca llegó a ejecutarse.
A día de hoy, el Gobierno local no esconde su preocupación ante la imposibilidad de cumplir su parte del acuerdo. Conforme avanzan las obras, crece la inquietud entre los gobernantes municipales. Hasta el punto que la alcaldesa, Pilar Souto, ha solicitado una reunión con Augas de Galicia para consensuar una solución que pasa por una mayor implicación económica de la Xunta. Descartada la construcción de una nueva presa, el Consistorio baraja posibles opciones. La más plausible pasa por dragar el embalse de Sabón.
Esta posibilidad fue apuntada ya por el anterior alcalde, Manuel Pose, y cuenta con el visto bueno de los dos grupos que componen el actual Gobierno local. Ambas formaciones coinciden, sin embargo, en que se trata de un proceso largo y costoso que requerirá de la autorización y el apoyo de la administración titular -la Diputación- y de la Xunta. Otra alternativa, al menos a corto plazo, es la de bombear agua desde A Coruña hasta los cauces de Arteixo para conectar con el parque empresarial.
El abastecimiento no es el único servicio que todavía sigue en el aire. El Consistorio tampoco dispone de un plan que dote de alcantarillado al parque empresarial. Las mismas incógnitas se ciernen sobre el puerto exterior.
La compañía concesionaria, Augarsa, calcula que la dársena de Langosteira consumirá el doble de agua que el polígono. Y puede que más, si el Concello cede a las exigencias del Puerto de aumentar la bolsa de suelo industrial proyectada en las inmediaciones.
Las incógnitas se disparan conforme avanzan los trabajos. No sólo los servicios básicos están en el aire, también los viarios. Y ferroviarios. Como el que previsiblemente atravesaría Rañobre, que ha sembrado la preocupación entre los residentes.