ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
El Concello de Arteixo deberá regenerar la zona degradada por la extracción de áridos en la cantera de Barrañán y restablecer el ámbito a su estado anterior. Se trata de una de las condiciones que establece el documento de referencia que servirá de guía a la redacción y posterior aprobación del Plan General de Ordenación Municipal (PGOM).
La Consellería de Medio Ambiente y Territorio funda su exigencia en los daños que la actividad minera ha provocado en esta zona, incluida en el Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) Costa da Morte y en el Espazo de Interese Natural do Carrizal y dunas de Barrañán.
El departamento autonómico apela en su informe a la necesidad de velar por la preservación de este espacio natural, algo que resulta incompatible con los daños provocados por la cantera: "Las prácticas extractivas llevan consigo el movimiento de tierras y otros materiales, así como la destrucción de hábitats y emisiones contaminantes", advierten en el documento de referencia para la evaluación ambiental estratégica del PGOM de Arteixo.
Sus consideraciones coinciden con las del Concello. El Consistorio dio orden en febrero de 2008 para paralizar las obras de la cantera. El Gobierno local advirtió en aquel momento de que las actividades extractivas desarrolladas en el lugar de O Campo invadían la ley de protección del litoral. A esta infracción se sumaban otras. Entre ellas, la carencia de los preceptivos permisos municipales.
La actividad desarrollada en la cantera de Barrañán suscitó numerosas quejas vecinales. La aparición de grietas en las viviendas y las molestias ocasionadas por los ruidos concentraron las protestas de los residentes. También la oposición se mostró crítica con la actividad extractiva en la zona. El BNG fue el primero en denunciar públicamente la existencia de posibles irregularidades en las obras desarrolladas en la zona.
Esta cantera no es la única que está en el punto de mira de la Xunta. La Consellería de Medio Ambiente advierte en su informe sobre la necesidad de regularizar las canteras "prestando especial atención a la compactibilidad de las mismas con las actividades existentes" en la zona. Las que más quejas suscitaron entre los vecinos fueron las de O Moucho, Candame y Freón. El Concello denegó los permisos a esta última, que realizaba su actividad en terrenos forestales de especial protección.