VIVIANA BURÓN | PONTEDEUME
Pontedeume huele a plan general. La villa de los Andrade podría contar a partir de esta tarde con un nuevo documento de ordenación urbanística (en su aprobación inicial) que sustituya en un futuro a las todavía vigentes normas subsidiarias de 1986. La Corporación local votará hoy en el pleno el proyecto y las expectativas del Gobierno local son que, gracias a los votos de parte de la oposición, se le dé luz verde al documento, que pasará a exposición pública y al correspondiente periodo de alegaciones.
En principio, son buenas noticias. Después de años de espera, en los que tras ser aprobado en su primera fase, la Consellería de Política Territorial tumbó el proyecto y ordenó una serie de modificaciones por las que los eumeses tuvieron que esperar más de dos años y medio; mientras tanto, críticas de la oposición por la demora, anuncios del Gobierno local de que el plan estaba "a la vuelta de la esquina"? Y por fin, el pasado mes de julio, Consultora Galega entregó el documento al Concello para su estudio por parte de los técnicos municipales. Y pese a que desde el Ejecutivo se aseguró que este sería un "asunto prioritario", finalmente no se someterá a votación hasta hoy, cinco meses y medio más tarde.
Las quejas sobre este documento han sido muchas y continuas a lo largo de este tiempo y el colectivo eumés Fusquenlla, cuya lucha es conseguir un urbanismo sostenible, ha sido el mayor critico de este documento, aunque también los vecinos han realizado sus reivindicaciones.
Crecimiento urbanístico
La primera de las objeciones que pone Fusquenlla al documento hace referencia al número de viviendas que se recogen en previsión al crecimiento de la población. El nuevo plan proyecta para el Concello 925 viviendas nuevas en los próximos años, lo que supone un incremento de un 20% ya que en la actualidad la villa de los Andrade cuenta con 4.430 viviendas. Para justificar este incremento de construcciones, Fusquenlla asegura que la empresa hace "una estimación sesgada" de la población estimada hasta 2022.
Andrade
Para Fusquenlla, una de las principales causas del retraso del PGOM se encuentra en esta parroquia, concretamente en las instalaciones de la empresa de artes gráficas Einsa. La intención de la entidad levantada sobre suelo rústico fue, en varias ocasiones a lo largo de los años, recalificar los terrenos para legitimar su producción industrial y ampliar su planta, lo que suscitó numerosas protestas de los vecinos afectados.
Arbosa
Este lugar está considerado en las normas subsidiarias como suelo rústico ordinario y, según denuncia la plataforma eumesa, a lo largo de los años se construyó sin ningún tipo de orden, "llegando a vulnerar la vigente ley del suelo y de protección costera". El PGOM transforma Arbosa "por arte de magia" y le concede la categoría de núcleo urbano consolidado, explica Fusquenlla, que asegura que este cambio se produce si contar con los requisitos exigidos por la ley para este tipo de suelos.
Boebre
Una de las mayores críticas que el colectivo hace contra el documento urbanístico se centra en esta parroquia. Asegura que perderá su bien más preciado: el paisaje, ya que proyecta expandir los núcleos rurales "más allá de los 200 metros permitidos" y enlazar todo el territorio en una extensión de más de 30 hectáreas, el equivalente a 30 campos de fútbol.
El patrimonio arqueológico
Otro de los reproches de Fusquenlla hacia el plan general hace referencia a su escasa protección del patrimonio histórico. Pone como ejemplo el castro que se encuentra en la parroquia de Nogueirosa, del que asegura que pretende convertir en urbanizable una parte significativa. Explica que, lejos de promover medidas de protección, el PGOM favorece la expansión de dicho núcleo sobre terrenos que merecen ser preservados como patrimonio cultural.