MARI CARMEN SUÁREZ | CEE
La familia de Crisanto López quiere que se aclare cuanto antes la misteriosa desaparición del cadáver de éste y del ataúd que lo contenía en el cementerio parroquial de Toba. Una de las hijas del empresario confirmó ayer a LA OPINIÓN que la Guardia Civil y el juzgado de Corcubión trabajan para esclarecer el asunto y su resolución lo antes posible, y que toda la familia se encuentra "muy mal" con lo sucedido.
Angélica López no quiso realizar más declaraciones sobre este caso e insistió en que está en manos de sus abogados. Fuentes cercanas a la familia destacan que todos están pasando por un momento muy difícil, sobre todo la viuda de Crisanto López, que tiene 80 años.
De momento, continúa sin haber ninguna pista sobre la desaparición del cadáver del empresario, que es una incógnita desde el pasado viernes. Desde entonces, la Guardia Civil y el juzgado corcubionés recopilan datos para resolver el asunto, aunque parece que será un proceso muy largo y complicado.
Cuando se resuelva el proceso penal se retomará el civil para aclarar si Manuel Enrique Caamaño también es hijo del fallecido, tal como reclama. Algunos vecinos de la localidad ceense aseguran que mantenía una relación especial con Crisanto López antes de su muerte, aunque él nunca lo reconoció como hijo. Después de su muerte, Manuel Enrique Caamaño solicitó realizar unos análisis de sangre a las tres hijas legítimas y, al negarse, pidió las pruebas de ADN para comprobar su parentesco y entrar en el reparto de una herencia millonaria. Caamaño trabaja como taxista en Cee y reside con su familia en el núcleo de Buiturón, en el municipio de Muxía.
Su abogado, Antonio Platas, está convencido de que la desaparición de Crisanto López está vinculada al litigio que mantiene su cliente con la familia, aunque de momento no existe ninguna prueba incriminatoria.
En la parroquia de Toba, donde estaba enterrado Crisanto, nadie vio nada sospechoso en los días previos a su desaparición. El camposanto está apartado de las viviendas y ningún vecino se percató de nada. El viernes cuando iban a exhumar el cuerpo, la silicona que sellaba la tumba estaba fresca, por lo que había sido retirado poco antes.