ANA BLASCO | CARRAL
Los vecinos de la calle Rosalía de Castro, en el núcleo urbano de Carral, no conseguían conciliar el sueño bien entrada ya la madrugada de ayer debido a las fuertes rachas de viento, cuando escucharon un fuerte estruendo sobre sus cabezas que provocó la alarma entre los residentes en la zona. Una grúa de 25 metros de altura ubicada en un solar vacío se dobló por la acción del temporal y se desplomó afectando a tres de los edificios más próximos.
Los hechos acontecieron alrededor de las 3.20 horas de ayer. Hasta el lugar se desplazaron voluntarios de Protección Civil de Carral que comprobaron que no se habían producido daños personales.
Al menos cuatro viviendas sufrieron desperfectos de diversa consideración en su cubierta. A pesar del susto, los vecinos se sienten afortunados, ya que la casa más perjudicada, en la que hasta hace poco vivía un matrimonio con dos niños, está ahora deshabitada. Uno de los extremos de la grúa cayó sobre el techo de uralita de esta vivienda, destrozándolo sin mayor problema. El resto de techumbres resistieron mejor el impacto, ya que son de hormigón.
La estructura desplomada llevaba más de dos años sin ser utilizada en un solar con licencia de obra caducada el pasado mes de octubre. El alcalde de Carral, José Luis Fernández Mouriño, que estuvo presente en los trabajos de retirada de la grúa, explica que la crisis de la construcción afectó al promotor de esta construcción que se vio en la obligación de, con la autorización concedida, paralizar los primeros trabajos de excavación. Señala que la máquina caída está contratada con otra entidad.
"La grúa tiene todos los permisos y es de una empresa seria", asegura el regidor local y argumenta que los responsables de la actuación estaban esperando a ver si podían reanudar la obra. "Cuesta su dinero desmontarla para luego tener que volver a montarla", señala. Además, añade que es la Consellería de Industria la encargada de certificar el correcto estado de estas infraestructuras.
Cuando los vecinos pasaban por debajo de la grúa, antes de que se cayera, ya miraban hacia arriba con recelo. "Me había fijado y me daba miedo -explica una de las afectadas- pero siempre pensé que se caería contra el edificio de enfrente y, mira, cayó en mi salón"
Ana, residente en el último piso de uno de los inmuebles alcanzados explica que el viento soplaba más fuerte de lo habitual. "Nunca lo había escuchado así, ni durante el Klaus. Debía ser una especie de tornado", explica. Su vivienda, que acaba de reformar, es una de las más afectadas, ya que la infraestructura caída dañó la cubierta del edificio y agrietó el techo de su casa.
La teoría del tornado es mantenida no sólo por los vecinos, sino también por el Concello ya que los hierros de la base de la grúa acabaron retorcidos. Además, se desprendieron tejas de varios inmuebles ubicados alrededor del solar donde se encontraba la infraestructura, pero que no fueron alcanzados por ésta.
A Carmen María García Sánchez el estruendo la sorprendió en la cama, pero despierta. El contrapeso de la máquina aterrizó sobre su salón. "Tengo una terraza con puertas muy grandes, cuando me asomé y vi todo aquello me llevé un buen susto", relata. En el interior de la vivienda sólo se observan algunos desperfectos de pintura en el techo ya que, al tratarse de un edificio nuevo, la estructura de la cubierta soportó bien el golpe.
Hace sólo un mes que a Ana Rodríguez le entregaron su piso nuevo y todavía no pernocta en él. Pero cuando por la mañana su hermano, Tito, la despertó para comunicarle el suceso, el susto fue similar al del resto de vecinos. Parte de la grúa reposaba sobre su terraza evitando el gran ventanal de la fachada. "Si hubiera caído hacia el otro lado, lo habría roto todo", opina la propietaria del piso.
Todos tenían muy presentes en el día de ayer a las dos mujeres de 70 años que el 13 de noviembre de 2002 perdieron la vida en una situación similar, al desplomarse una grúa sobre su casa en la calle Real, en A Coruña. "Fue un susto, pero tuvimos mucha suerte", señala Ana Rodríguez
Los trabajos para retirar los restos de la maquinaria se alargaron durante toda la mañana, ante la expectación de vecinos, transeúntes y curiosos.
Responsables de la empresa propietaria de la grúa esperaban al mediodía de ayer la llegada del perito para evaluar el coste de los daños materiales.