ANA BLASCO | CAMBRE
En el núcleo limítrofe de Gosende las indicaciones no dejan claro qué casas pertenecen a Cambre y cuáles a Carral. Los vecinos de la zona tampoco se ponen de acuerdo y cada uno paga sus impuestos, recibe el agua potable, visita al médico o acude a la escuela en el municipio que más le conviene.
La Dirección Xeral de Catastro se ha puesto en contacto con varios de estos vecinos para poner orden en el asunto. Este es el caso de Teresa López Jeremías y su familia. Su madre nació hace 74 años en Carral, en la casa en la que ahora también vive su hija. En los próximos días esta vivienda pasará a formar parte del municipio de Cambre.
A Teresa López no le importa la confusión sobre su origen que el cambio va a provocar. "Los ayuntamientos siempre tuvieron este problema sin resolver y yo creo que será beneficioso que arreglen la situación", explica esta vecina, que no tiene más apego por un municipio que por otro. "Íbamos al colegio y a misa a Andeiro (en Cambre) y al médico a Carral. El camino que llega hasta su casa es una de las pocas marcas que señalizan la frontera entre estos municipios. Carral asfaltó el vial hasta el inicio de la parte cambresa, a partir de dónde está cubierto de vegetación.
Mientras espera a que el Ayuntamiento de Cambre ponga un nuevo número a su casa, Teresa prepara el papeleo para modificar su dirección en infinidad de sitios. Uno de los cambios más importantes será la traída de agua, que hasta ahora recibía desde el núcleo de Tabeaio. Ahora tendrá que engancharla a la cambresa.
Las dos redes de abastecimiento municipales llegan hasta el mismo punto para servir cada una a una vivienda, separadas por una carretera de unos cinco metros.
José Antonio Morandero Rodríguez vive en uno de estos inmuebles. A diferencia de Teresa, él tiene muy claro que quiere seguir siendo de Carral. Defiende a capa y espada su origen carralés, aunque el Concello de Cambre reclama que se traslade a su registro desde hace veinte años. La finca en la que también nació su padre hace más de 90 años está sobre el límite de los dos términos. "Lucharemos para quedarnos en Carral -asegura José Antonio- y si tenemos que acudir a abogados, lo haremos".
Ante la redacción de sus planes generales, los concellos quieren poner fin a esta situación, por lo que están creando comisiones de deslinde para marcar sus fronteras. Al acto acudirán dos personas por municipio que "por su avanzada edad y acreditado juicio" puedan justificar el sitio en el que estuvieron las marcas o señales divisorias. También estarán convocados los propietarios de los terrenos.