ANTARES PÉREZ | ARTEIXO
Les han colgado el sambenito de mascotas peligrosas y la desidia y despreocupación de sus dueños ha ocasionado más de un disgusto a los residentes en Arteixo, el municipio que registra un mayor número de perros etiquetados como "potencialmente peligrosos" de toda la comarca.
El Registro Gallego de Identificación de Animales de Compañía (Regiac) recoge que Arteixo tiene censados actualmente a 87 canes de razas consideradas peligrosas, una cifra que lo convierte en el cuarto ayuntamiento de la provincia coruñesa con más canes sobre los que pesa el estigma de ser de mordisco fácil. Su marca sólo es superada por A Coruña, Ferrol y Narón.
El Concello advierte de que estos datos son meramente orientativos y que, en realidad, el porcentaje es mayor. Y es que un importante número de mascotas arteixanas no están convenientemente identificadas. Es el caso de los tres ejemplares de American Stanfforshire que protagonizaron el último mes cuatro ataques que se saldaron con cuatro personas heridas y un perro muerto.
El carácter inestable de algunos de sus ejemplares ha hecho que esta raza pase a engrosar el catálogo de perros potencialmente peligrosos confeccionada por la Administración. Una lista negra denostada por muchas agrupaciones ecologistas, que responsabilizan a los dueños indolentes de la mala fama de estos canes que necesitan, más que otras mascotas, un adiestramiento apropiado.
Comparten su parecer los vecinos de la parroquia de Sorrizo, localidad que ha registrado varios ataques de un can por cuyas venas corre la sangre de aquella estirpe inteligente y dominante que en el siglo XIX se vio obligada a medir sus fuerzas con toros en brutales espectáculos.
"Estas cosas pasan por la actitud totalmente irresponsable y negligente de los dueños", denunciaba hace dos semanas una joven de Sorrizo que no dudó en meter la mano en la boca de un American Stanfforshire para rescatar a Lúa, una perrita mestiza a la que el animal clavó los colmillos de "espalda al pecho".
No fue su primera víctima. A Blas, otro perro de la parroquia, las dentelladas del animal le provocaron una cojera perpetua. Los vecinos, que aseguran sentirse "atemorizados" por el sabueso, cargan contra su dueño. "Tiene carteles en la finca en los que avisa que tiene un perro peligroso, pero el muro lo salta hasta un niño", lamentan.
Su negligencia le ha valido, al menos, una denuncia en los juzgados. Al igual que al propietario de otro sabueso que hirió gravemente en manos y cara a una anciana en Pastoriza. Y es que las víctimas coinciden en que los ataques podrían haberse evitado con una correa, un bozal y, sobre todo, con el adiestramiento oportuno.