REDACCIÓN | ARTEIXO
Tras casi dos meses de arduas negociaciones, el Gobierno local y el BNG han alcanzado un principio de acuerdo que previsiblemente permitirá aprobar el presupuesto en el pleno del próximo jueves 25 de febrero.
Al menos, eso confía el concejal de Hacienda, Argimiro Rodríguez, quien, pese a las reticencias iniciales, ha aceptado a la postre incluir en el documento contable varias de las propuestas de los nacionalistas.
La mejora del transporte interparroquial, la adquisición de mobiliario urbano, actuaciones culturales y de promoción económica y la construcción de una ludoteca y parques de bebés son algunas de las propuestas del BNG que han obtenido un hueco en el presupuesto de este año.
El BNG todavía no ha confirmado si su voto será favorable o se limitará a permitir que se apruebe el documento contable con su abstención en el pleno ordinario. Los nacionalistas se mantienen cautos y se negaron ayer a anticipar su postura hasta que el Gobierno local les presente su nueva propuesta.
Los que no han acercado posturas con el bipartito son los populares. Su portavoz, Roberto García, exigió que el documento incluyese un plan director de infraestructuras y servicios, una demanda rechazada por el bipartito.
El edil de Hacienda daba ayer prácticamente por cerradas la posibilidad de un acuerdo con los populares, a los que acusó de "pretender únicamente boicotear al Gobierno local".
El presupuesto de 2010 asciende a 23 millones de euros y dispone de un capítulo de inversión de dos millones. La mayor parte de las partidas irán destinadas a mejorar los servicios básicos y a mejorar la seguridad viaria en distintos puntos con obras de pavimentación y construcción de sendas peatonales.
La alcaldesa, Pilar Souto, pretendía elevar a pleno el documento contable en una sesión extraordinaria que se celebrará la próxima semana. La necesidad de elaborar las memorias de las actuaciones propuestas por el BNG ha obligado a aplazar el debate hasta el pleno ordinario. La regidora local mostró su satisfacción por el desbloqueo del presupuesto y, sobre todo, por la posibilidad de alcanzar un acuerdo con la oposición en lugar de vincular su aprobación a otra moción de confianza.