VIVIANA BURÓN | PONTEDEUME
El registro del Concello de Pontedeume recibió cerca de seiscientas alegaciones al Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) durante los tres meses que permaneció expuesto al público. Fueron concretamente 591 las reclamaciones presentadas al proyecto de ordenación municipal en un Ayuntamiento de menos de 9.000 habitantes, lo que significa que uno de cada catorce vecinos ha puesto objeciones al documento.
El concejal de Urbanismo, Eugenio Otero, asegura que esta cifra coincide con las previsiones iniciales del Gobierno local. La reclamación más recurrente, según señala el edil, es la que hace referencia a las zonas de protección de costas en las parroquias de Boebre, Centroña y Nogueirosa y a las viviendas que quedarán fuera de ordenación que, tal y como publicó LA OPINIÓN, de aprobarse el plan general, ascenderán a 400.
Con respecto a esto, el responsable del área de Urbanismo admite esta circunstancia pero explica que no todas las construcciones se encuentran en la misma situación. "Hay algunas con licencia municipal y otras sin ella y, de las que la tienen, algunas están bien concedidas y otras no", apunta Otero, que aclara que "el objetivo de un plan general es ordenar el territorio, no legalizar viviendas".
Además el edil duda de que leyes de rango superior, como es el caso de la Ley de Ordenación Urbanística y Protección del Medio Rural de Galicia, permitan la inclusión de estas viviendas en el documento urbanístico. "Nos encontramos ante una tesitura complicada", manifiesta el edil.
Eugenio Otero responde también a las críticas vertidas por el colectivo eumés Fusquenlla, que asegura en una de sus alegaciones que existe un desfase entre la previsión de nuevas viviendas del plan general y el crecimiento negativo de la población en la villa. El edil asegura que "la demanda de vivienda continúa existiendo" y recuerda que en el primer borrador se preveía la construcción de más de 4.000 viviendas y ahora se pasa "a menos de mil".
"Lo que se pretende es equilibrar los deseos de los vecinos , que quieren edificar, con la sostenibilidad del pueblo", manifiesta Otero, que incide en la necesidad de luchar en favor de un "crecimiento ordenado y sostenible".
Ahora, una vez finalizado el plazo de exposición pública y contabilizadas las alegaciones presentadas por los vecinos, el siguiente trámite es remitir las reclamaciones al equipo redactor, Consultora Galega, para su estudio. Desde el Gobierno local se muestran convencidos de que el número final de alegaciones descenderá, debido a que muchas de ellas se repetirán.