MARTA VILLAR | OLEIROS
El ex alcalde de Sada, Ramón Rodríguez Ares, creó tendencia hace cinco años cuando se le ocurrió instalar pancartas por el municipio para protestar porque la Xunta le había anulado unas licencias. Ayer el regidor de Oleiros recogió su testigo y colocó una banderola de lado a lado de la calle en pleno centro de Mera. "Xunta: ata cando o abandono da casa do mar?", dice la tela, completada por el logotipo oficial del Concello.
Ángel García Seoane ha pasado a la acción directa para reclamar al Gobierno gallego lo que reivindica desde hace una década: la mejora de las instalaciones de la Casa del Mar a la que acuden más de 200 mayores a pesar de que su interior está en total abandono y en un estado que casi constituye un problema de higiene.
Seoane instaló la pancarta por un motivo concreto. "A ver si se les cae la cara de vergüenza a estos gestores de la consellería de servicios sociales", declaró ayer. El regidor no olvidó recordar que el primero que verá cada día este cartel será el portavoz del Partido Popular oleirense, Pablo Cobián, ya que reside en la localidad de Mera, donde se ubica la Casa del Mar.
El Ayuntamiento recuerda que ha reclamado la mejora de estas instalaciones de forma reiterada "a los últimos tres Gobiernos de la Xunta", pues el inmueble es de titularidad autonómica, y ante la falta de respuesta ha cambiado de sistema y ha optado por las pancartas "como señal de protesta e indignación".
La planta baja del edificio de Mera alberga el consultorio médico de Atención Primaria (que según el Concello está totalmente infrautilizado y queda espacio de sobra para ampliar las dependencias con más personal sanitario y material). En la planta alta se ubica esta especie de centro social de mayores, vinculado hace años a la cofradía de pescadores. Hoy en día aún se reúnen en este lugar a pesar de su estado de ruina en el interior.
Sofás, ventanas y persianas rotas, una cafetería cerrada hace años y un salón en el que se reúnen los mayores y en el que al mismo tiempo se acumulan "hierros y chatarra". Así viven estos oleirenses.
Seoane subraya que reparar y acondicionar estas dependencias y dotarlas de nuevo mobiliario y servicios requeriría un presupuesto no muy elevado y a cambio supondría un gran beneficio a un gran número de mayores a los que se facilitaría así un lugar de encuentro, conversación y fomento de la actividad social.
Pablo Cobián se reunió recientemente con la conselleira de Traballo, Beatriz Mato, para plantearle convertir estas instalaciones, tras su acondicionamiento, en un centro de día para mayores. Mato se comprometió únicamente a "estudiar la posibilidad" y "analizar la viabilidad técnica" de esta propuesta que considera al menos "interesante". El municipio de Oleiros cuenta con 5.263 mayores de 65 años empadronados.