MARCOS OTERO | ABEGONDO
De una situación más que comprometida a finales del mes de febrero, el alcalde de Abegondo, José Antonio Santiso Miramontes, ha logrado salir airoso e incluso reforzado apenas un par de semanas después. La detención, el día 23 del mes pasado, de la concejal de Cultura, Cristina Rabón, por un presunto delito de estafa puso en un aprieto al gobierno surgido hace once meses de la moción de censura contra Juan José Rocha, pero Santiso no anunció ninguna reestructuración de su gabinete, sino una ampliación. La edil acusada de apoderarse de fondos públicos mantendrá su cargo en el Ejecutivo local y desde ahora tendrá una nueva compañera procedente de las filas de la Agrupación Progresista de Abegondo (APdA), Gemma Salgado.
La tránsfuga abandona la formación del ex alcalde Rocha y se une al Gobierno como responsable de Medio Ambiente, de manera que Santiso Miramontes refuerza su mayoría absoluta con un representante más. De los trece ediles que componen la Corporación, el alcalde cuenta ahora con los votos de ocho y deja a su principal rival y opositor, Juan José Rocha, con tan sólo tres miembros en el Ayuntamiento.
Salgado pasará a formar parte del "grupo mixto", como se refirió a él Santiso durante el transcurso de la comparecencia en la que anunció la incorporación de la hasta ahora concejal de APdA. Entre los no adscritos figura también otro concejal tránsfuga, en este caso procedente del PSOE, Manuel Eladio Fernández, que con su marcha del anterior gobierno tripartito de Rocha favoreció el regreso a la alcaldía de Santiso.
La nueva concejal de Medio Ambiente ocupaba en APdA el asiento que dejó vacante Fátima Insua tras su dimisión poco después de la moción de censura. A su vez, Salgado ya había sido concejal del Partido Popular con Santiso Miramontes en el año 2003, cuando éste todavía pertenecía al PP y no había dejado la Alcaldía para incorporarse como conselleiro a la Xunta que por entonces encabezaba Manuel Fraga. La incorporación de Salgado es para Santiso un "recambio" ante posibles fugas, aunque no "sospecha de nadie", y una maniobra con la que el Gobierno está "asegurado" para agotar la legislatura.