VIVIANA BURÓN | CABANAS
Opositores a la tala que la Demarcación de Costas lleva a cabo en el pinar de A Magdalena, en el municipio de Cabanas, aseguran que el alcalde, Germán Castrillón, trató de impedir que se celebrase la plantación simbólica prevista para ayer.
El creador del grupo de la red social facebook Salvemos o piñeiral da Magdalena en Cabanas asegura haber recibido una llamada del organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente en la que le comunicaron que el regidor cabanés había "insistido" en que se prohibieran los actos que este grupo tiene previstos para la jornada del domingo como muestra de rechazo a los trabajos que Costas realiza en el bosque, trabajos que forman parte de un proyecto de regeneración del pinar cabanés.
Esta persona explicó a Costas que la plantación prevista para ayer, Día Internacional del Árbol, es "simbólica" y cuenta con todos los permisos necesarios para llevarla a cabo.
De hecho, la Demarcación ha habilitado en el bosque anexo a la playa una zona para llevar a cabo la plantación, en concreto en las inmediaciones del lugar en las que anteriormente se encontraba el campo de fútbol que fue demolido por Costas.
El programa de actividades dio comienzo a las 11.00 horas e incluyó una plantación simbólica en el antiguo campo de fútbol, una lectura conmemorativa, juegos infantiles gallegos a partir de las 12.30 horas y música a cargo del grupo Os Gaiteiros cos Piñeiros.
A esta acusación contra el alcalde de Cabanas se ha sumado también un concejal del Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Cabanas en la anterior legislatura, Pedro Cal Barro, que dice sentirse "ofendido e indignado" por el afán de Castrillón de "censurar, prohibir y manipular", mediante actitudes que califica de deplorables, este acto de protesta. Cal Barro señala en un comunicado que el rechazo del regidor está motivado en un afán de "cambiar pinos por hormigón".
El proyecto de regeneración que el organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente inició el pasado mes de enero prevé la tala de entre 500 y 600 árboles y la reforestación de la zona con 750 ejemplares. Las protestas comenzaron a principios de marzo, cuando varios vecinos denunciaron talas "indiscriminadas". A raíz de esto se celebró una concentración en el pinar para reclamar la paralización de las actuaciones, a lo que se sumó el BNG, que presentó una propuesta ante el Congreso para reclamar el fin de la tala y un plan especial para llevar a cabo las obras.