NURIA RODRÍGUEZ | BETANZOS
"La Traviesa era como la calle Real de A Coruña y ahora parece una calle fantasma". Algo queda, sin embargo, y esta vía sigue siendo uno de los rincones del casco histórico de Betanzos con más tiendas y negocios.
El declive de la zona vieja de Betanzos no sólo tiene que ver con el deterioro y abandono de sus edificios. Entran en juego factores como el éxodo a las grandes ciudades y la proliferación de las áreas comerciales. En el casco histórico sobreviven pequeños comercios de toda la vida con negocios nuevos, los menos, que deciden arriesgarse y probar suerte a pesar de que muchas de las tiendas de siempre optaron por trasladarse a la zona nueva con la intención de ganar clientes. No es el único motivo de la clausura de las carnicerías o ultramarinos con encanto. La fecha de cierre de estos locales coincide, muchas veces, con la de la jubilación de sus dueños, que ven cómo a sus hijos no les interesa seguir con el negocio.
Pero no siempre fue así. Luis y Aurora, que poseen una tienda de ultramarinos al final de la calle Santiago, recuerdan como los puestos del mercado que se organizaba los martes, jueves y sábados en la plaza de Lastras -ahora de la Constitución- se extendían por las calles cercanas. "Vendían de todo, incluso loza de Santa Clara con pequeños defectos", cuenta Aurora. También rememoran con añoranza los carnavales, a los que asistían vecinos de toda la redonda, y las fiestas y bodas en el Liceo, que entonces "tenía columnas de mármol". Años después, el Concello decidió trasladar al edificio parte de las oficinas municipales. Ahora, ya no hay mercadillo y en la Casa Consistorial de la Constitución sólo se celebran los plenos y casi no hay oficinas municipales. "Nos fueron aislando...", comenta Luis.
La restricción del tráfico rodado en el casco histórico y la falta de aparcamientos es otro de los problemas, según Luis y Aurora. En su caso, aseguran han perdido clientes y es el propio Luis el que lleva los pedidos a sus clientes de siempre, vecinos de A Angustia e incluso Chelo, en el vecino municipio de Paderne. "Son gente que nos hace una o dos compras grandes al mes"
Sostienen, sin embargo, que el casco histórico sigue siendo una zona "tranquila", en la que junto a los edificios en ruinas también se pueden ver algunas viviendas rehabilitadas, cada vez más. Se han hecho miembros de la Asociación de Amigos do Casco Histórico de Betanzos y alaban su trabajo.
El Ayuntamiento ha comenzado a expedientar a los propietarios de edificios ruinosos que presentan algún tipo de riesgo de derrumbe y ha pedido ayuda a la Xunta, que se ha comprometido a adquirir, en una primera fase, una docena de inmuebles para su posterior rehabilitación y creación de viviendas de promoción pública. El Ejecutivo gallego subvenciona hasta un 25% los proyectos de acondicionamiento de edificios situados en Áreas de Rehabilitación en Conjuntos Históricos, como el caso de Betanzos, y el Ministerio de Vivienda hasta un 50%, por lo que según la Xunta, la subvención puede ser de hasta el 75% y un máximo de 11.600 euros.