VIVIANA BURÓN | ARTEIXO
Los vecinos de Meicende corren el peligro de quedarse sin los tradicionales festejos de San José Obrero que se repiten cada primero de mayo ya que, a menos de dos meses de la fecha, no hay voluntarios para encargarse de su organización después de que la comisión elegida el último día de las fiestas de agosto del año pasado rechazase responsabilizarse de esta tarea.
El que fue presidente de la última comisión de fiestas de la localidad, Enrique Suárez, confía en que finalmente haya un relevo pero, en caso contrario, advierte de que él no tomará las riendas. Suárez y sus compañeros se vieron obligados a permanecer tres años en la comisión debido a un desajuste presupuestario al que tuvieron que enfrentarse el primer año. "En 2009 tuvimos un desfase de 12.000 euros, el segundo año conseguimos rebajar la deuda a la mitad y el tercero la liquidamos y nos fuimos", explica este vecino de Meicende.
La disminución de las aportaciones económicas de vecinos y empresas y el incremento de las tarifas de las orquestas por sus actuaciones se suman al ya de por sí complejo trabajo de las comisiones. "En Meicende somos más de 4.000 vecinos pero los que aportan son los de siempre", relata Suárez, al tiempo que asegura que para la celebración de los festejos de San José Obrero, que comenzarían el próximo 1 de mayo, el mayor problema no es el tiempo, sino el dinero.
"Con la que está cayendo es muy difícil conseguir una buena recaudación ya que la gente no tiene dinero y mucho menos hacerlo en menos de dos meses", apostilla el que fue presidente de la comisión de Meicende. Desde hace años, esta situación se repite en multitud de parroquias y localidades de distintos municipios gallegos que, además del desinterés de mucha gente por este tipo de festejos, tiene que lidiar con el problema económico y la escasez de voluntarios para encargarse de la organización.
En 2010 los festejos más populares de Arteixo, A Festa das Flores, y el Santiago Apóstol, estuvieron a punto de no celebrarse por no haber comisión; los vecinos de Pastoriza llevan cuatro años sin fiestas patronales y en la misma situación se encuentran Monteagudo, Sorrizo, Armentón o Loureda.
A estas dificultades hay que sumarle otro problema, según explican los vecinos: el botellón, que repercute de manera negativa en la recaudación de los puntos de venta de bebidas que se instalan en los festejos y que sirven para sufragar, en parte, las fiestas del siguiente año.