A CORUÑA

Accidente Rally Coruña: Flores, silencio y lágrimas de despedida

Centenares de vecinos de Cambre y Carral acompañan en su entierro a seis de las víctimas del accidente del Rally de A Coruña - La niña fallecida el domingo recibirá hoy sepultura - Un hombre y su hijo, menor, siguen graves en la UCI estables

08.09.2015 | 13:36
Flores, ayer, en el lugar del accidente.
Accidente Rally Coruña: Flores, silencio y lágrimas de despedida
Accidente Rally Coruña: Flores, silencio y lágrimas de despedida
Accidente Rally Coruña: Flores, silencio y lágrimas de despedida

Carral y Cambre se despidieron ayer de seis de sus vecinos. Los que perdieron la vida el pasado sábado, cuando asistían como público al Rally de A Coruña, que se volvía a celebrar este fin de semana después de catorce años de parón. Les queda todavía una tristeza más, la de dar sepultura a la pequeña Uxía Maroño, de diez años, que murió el domingo y que será enterrada hoy, a las siete de la tarde. Los vecinos de Carral le dijeron adiós a Sandra María Ares, de 37 años y a su hija, Aroa Manteiga, así como a Marcos Prego, de 35 años y vecino de Val de Barcia, que estaba casado y tenía un hijo. Cambre se enfrentó a la muerte de la joven Laura Dubra, de veinte años, y de la pareja formada por Miguel Caridad y Ana Cayazzo, que estaba esperando una niña, a la que habían decidido llamar Candela

Cientos de vecinos de Cambre y Carral acudieron ayer a los funerales de seis de las siete víctimas mortales del accidente del Rally de A Coruña. Y las iglesias se llenaron de flores, de lágrimas, de cabezas diciendo que no, que no era posible y de miradas al cielo en busca de una explicación a la tragedia que, desde el sábado, ha marcado sus vidas.

El Concello de Carral despidió a Marcos Prego, de 35 años, vecino de Val de Barcia. El féretro llegó a la iglesia de San Pedro de Sumio pasadas las cinco menos cuarto. El joven fue arropado por cientos de familiares, amigos y vecinos, la afluencia fue tal que el párroco de la iglesia tuvo que pedir a los asistentes al acto de despedida que guardasen silencio, porque la familia le había pedido expresamente que, tanto dentro como fuera del edificio, los asistentes estuviesen callados.

Y llegó el silencio, como al entierro de la joven Laura Dubra, en la iglesia parroquial de San Xoán de Anceis, en Cambre. Fueron también centenares los vecinos, cerca de medio millar, -muchos de ellos con la veintena recién estrenada, como la fallecida- los que se arremolinaron en la entrada de la iglesia para despedirla. Sus restos mortales descansan ya en el cementerio de la parroquia, de la que es su familia.

A la misma hora llegaron a la iglesia de Santa María de Cambre los cuerpos de Miguel Caridad y su mujer, Ana Cayazzo, que estaba embarazada y esperaba el nacimiento de la pequeña Candela estos días. Cerca de un millar de familiares, allegados y vecinos se acercaron a la iglesia y al cementerio de la villa para dar su último adiós a la joven pareja cambresa y a su hija.

El cortejo fúnebre fue recibido por cientos de personas, que desde hacía más de media hora habían comenzado a congregarse frente a la iglesia.

Más de la mitad de los presentes se quedó fuera del templo, que se llenó en la despedida de los dos jóvenes. La madre de Miguel pronunció unas palabras ante los presentes en el templo para manifestar su agradecimiento por las muestras de apoyo y cariño recibidas desde que se produjo el siniestro.

Muchos de esos gestos se manifestaron ayer en forma de flores, de numerosas coronas que arroparon los féretros con mensajes de familiares, amigos o del club de judo al que perteneció el chico. Al término de un emocionado funeral, los cientos de congregados caminaron cuesta abajo hasta el cementerio tras los restos mortales de Miguel y Ana, que fueron llevados a hombros por allegados. De nuevo, gran parte de los asistentes se quedó fuera del camposanto durante el entierro. Los chicos fueron despedidos con sendas ovaciones a petición de sus familiares, que se extendieron hasta fuera del camposanto.

Entre los asistentes se encontraban el alcalde cambrés, Óscar García Patiño; miembros de la Corporación como el exalcalde Manuel Rivas; el alcalde de Culleredo, Julio Sacristán; acudió también la conselleira de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas, Éthel Vázquez, y el secretario xeral para o deporte, José Ramón Lete Lasa.

El regidor acudió también al entierro de la joven vecina de Anceis, donde estuvo acompañado por el conselleiro de Educación, Román Rodríguez.

Los féretros de Sandra María Ares y de su hija Aroa Manteiga llegaron a la iglesia San Martín de Tabeaio a las siete de la tarde, lo hicieron en coche, aunque con una comitiva de más de medio millar de personas detrás que, poco a poco, fueron llenando el atrio, los pasillos del cementerio y también la carretera que va desde el tanatorio hasta la iglesia.

Tenían 37 y catorce años y más de quinientas personas se acercaron a la iglesia para poder decirles adiós. En los tres coches fúnebres que llegaron a la iglesia parroquial sobre las siete y cuarto de la tarde, colgaban arreglos florales, algunos, como la corona del Concello de Carral, de rosas blancas, otras, con mensajes de cariño para las fallecidas. "Familia Manteiga. Querémosvos", rezaba una. "Luis y Joel os quieren", decía otra, la que le habían puesto el marido y el hijo de Sandra María Ares -y padre y hermano de Aroa Manteiga-.

Al entierro acudió el alcalde, José Luis Fernández Mouriño, que conoce a la familia de las fallecidas y también el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda. Al acto de despedida asistieron también miembros de la organización de la carrera deportiva, como todos los asistentes, muy afectados, sin ganas de hablar, porque tampoco había mucho que decir en un entierro de una madre y su hija adolescente. Destacaban entre todas, las caras de los jóvenes,

Todos los concellos que forman el Consorcio As Mariñas -Abegondo, A Coruña, Betanzos, Bergondo, Cambre, Carral, Culleredo, Sada, Oleiros- mostraron ayer su respeto y su cariño a las víctimas del accidente del rally, que ascienden a siete, tras el fallecimiento la noche del domingo de la pequeña Uxía Maroño, de diez años. Miembros de sus corporaciones, así como funcionarios, deportistas y vecinos se concentraron ante las plazas del Ayuntamiento y guardaron unos minutos de silencio. Otros municipios como A Laracha y Ferrol quisieron también sumarse a esta manifestación sin palabras e hicieron un paro en su trabajo del día a día para acordarse de Miguel Caridad y su mujer Ana Cayazzo, de Sandra María Ares y su hija Aroa Manteiga, de Marcos Prego, de Laura Dubra y también de Uxía Maroño.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y la delegada de la Xunta en A Coruña, Belén Docampo, visitaron ayer el tanatorio San Javier.

El Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes (GIPCE) atendieron ayer también a los allegados de los fallecidos y a los heridos, tanto en los centros sanitarios en los que están ingresados como en sus domicilios.

El accidente mortal se produjo el pasado sábado, sobre las siete y media de la tarde, cuando el coche que pilotaba Sergio Tabeayo, vecino de Carral y conocido como Risi, se salió de la vía
en un tramo del recorrido, en las inmediaciones de la iglesia de Santo Estevo de Paleo. Junto a él estaba su compañero de carreras, L. Prego.

El vehículo impactó contra el público que se había colocado en la parte derecha de la carretera, en una zona que, en principio, había sido calificada como segura. Los que tuvieron la oportunidad de hablar con Tabeayo aseguran que está "destrozado" por lo sucedido y que no se acuerda de nada.

La zona del accidente se ha convertido en un lugar de recuerdo a las víctimas, ya que, ayer, algún afectado por el accidente decidió dejar un ramo de flores en el lugar del siniestro.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
esquelasfunerarias.es
Enlaces recomendados: Premios Cine