La Xunta rechaza la petición del Concello de Sada de gestionar las visitas al pazo de Meirás

Cultura recalca que no tiene "ninguna relación con los organizadores" de los itinerarios e invita al Ayuntamiento sadense a presentar su solicitud a los herederos del dictador

19.10.2015 | 09:06
Primera visita al pazo de Meirás, en marzo de 2011.

La Consellería de Cultura ha rechazado la petición del Concello de Sada de gestionar las visitas al pazo de Meirás, que en la actualidad asume una empresa contratada por la familia Franco.

En su escrito de respuesta al Ayuntamiento sadense, la Secretaría Xeral de Cultura se desvincula de la organización de los recorridos por este Bien de Interés Cultural. La Xunta recalca que no tiene "ninguna relación laboral o contractual con los organizadores de las visitas" e invita al Gobierno local a "hacer cualquier propuesta" a los propietarios o titulares de derechos del inmueble", en alusión a los herederos del dictador.

El concejal de Turismo y Promoción Económica, Liss Becerra (BNG), solicitó a la Xunta que permitiese al Concello asumir la gestión de las visitas al pazo de Meirás tras recibir varias quejas en la oficina de turismo de particulares descontentos con los horarios y recorridos.

El Gobierno gallego evita pronunciarse sobre estos extremos y se limita a responder al Ayuntamiento de Sada que "según consta en el expediente, existen días y horas prefijados que alcanzan a cuatro días al mes y están publicados en la página de Turgalicia".

El pazo de Meirás, la propiedad adquirida mediante ventas forzadas, descuentos en nóminas de los funcionarios y emisión de bonos supuestamente de compra voluntaria, abrió al público en marzo de 2011. La apertura se produjo tras años de pleitos con los herederos de Franco, reacios desde el primer momento a permitir las visitas. Inicialmente la Xunta se encargó de gestionar los itinerarios, pero sin repercutir el coste a los propietarios. Actualmente se encarga de esta gestión la empresa de seguridad de la familia.

El Concello de Sada criticaba recientemente incumplimientos en el régimen de visitas que establece la ley y criticaba que los itinerarios son muy restringidos, limitándose al hall, los jardines, la biblioteca del dictador o la capilla. Entre las estancias que se quedan fuera del itinerario se encuentra la antigua biblioteca de Emilia Pardo Bazán, la antigua propietaria del pazo.

La gestión de las visitas del pazo mereció también los reproches del Valedor do Pobo, a raíz de que se impidiese la visita a un joven en silla de ruedas. La Xunta reclamó a los herederos del dictador medidas de accesibilidad para evitar más incidentes, aunque no ha trascendido ninguna actuación al respecto.

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