CULLEREDO

Una anciana fallece quemada por el fuego de un cazo en O Portádego

Una hija encontró el cuerpo al mediodía en su visita diaria a su madre, que vivía sola y se valía de un andador para caminar

17.03.2016 | 09:37
Una anciana fallece quemada por el fuego de un cazo en O Portádego

Una octogenaria falleció ayer por las quemaduras que sufrió, originadas en un cazo que tenía al fuego. La mujer, de 81 años, vivía sola en el número uno de la avenida Miguel González Garcés, tramo de la carretera Nacional-550 a su paso por O Portádego. Una de sus hijas encontró el cuerpo cuando fue, como cada día, a visitar a su madre alrededor de las 12.00 horas. A falta de conocer los detalles de la investigación y del informe forense, los servicios municipales de emergencias estiman que el fallecimiento de la anciana se produjo cerca del mediodía. La hija tuvo que ser atendida con una crisis de ansiedad.

La Guardia Civil y la Policía Local investigan lo ocurrido. Protección Civil de Culleredo acudió al domicilio a raíz de un aviso recibido en la central de la Cruz Roja, por el que el servicio autonómico de Emerxencias 112 movilizó a varios efectivos. La propia hija que encontró el cuerpo de su madre dio aviso a los servicios de emergencias, según informan fuentes del Concello. La intervención de bomberos no fue necesaria dado que el fuego no se extendió ni afectó a la vivienda.

La víctima, de 81 años y con iniciales M. C. C., vivía sola en la vivienda unifamiliar en O Portádego. Sus familiares residían en Vilaboa y la visitaban y acudían para ayudarla con tareas del hogar con frecuencia. Ayer, poco después de conocerse lo ocurrido, varios familiares se habían congregado ya en la vivienda de la anciana, donde trataban de asimilar la noticia. La hija que encontró el cuerpo se había marchado para recibir asistencia por una crisis de ansiedad.

"Estaba muy bien de cabeza, podías hablar con ella de todo, pero tenía problemas de movilidad, necesitaba un andador", explicó la responsable del centro de día de Acea de Ama al que acudía la víctima, Mercedes Vázquez, que alrededor las 13.00 horas, como cada día, acudió a recogerla. Vázquez asegura que la víctima quería intentar valerse por sí misma mientras le fuera posible y que con frecuencia recibía visitas de sus hijas y algunos nietos en su domicilio.

En los últimos tiempos, relata la responsable del centro, la mujer había pasado consultas médicas por sus problemas de deglución, que le obligaban a tomar los alimentos en papilla. Comía en el centro de día y se preparaba platos como "sopas" para cenar, asegura la responsable del centro, quien supone que la mujer, que "se levantaba tarde", preparaba su desayuno en el cazo que tenía al fuego cuando ocurrió el suceso.

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