SADA

Las siete vidas de La Terraza

La presentación del estudio de Soraluce y Bouza sobre las sucesivas transformaciones de este emblemático edificio y la urgencia de su restauración marcan el arranque de la feria modernista

30.07.2016 | 00:51
Imágenes de La Terraza a lo largo de la historia y planos de sus remodelaciones, algunas solo proyectadas.

La presentación del estudio As Sete Terrazas de Sada, de los arquitectos José Ramón Soraluce y Laura Bouza, marcó ayer el comienzo de la Feria Modernista de Sada. El acto, organizado y promovido por el Concello y la Asociación Irmáns Suárez Picallo, sirvió para reivindicar el valor de este edificio modernista, considerado por los expertos uno de los ejemplos más destacados del modernismo gallego. Siete vidas, algunas solo proyectadas, jalonan la historia de La Terraza, desde su apertura en los Jardines de Méndez Núñez como uno más de los quioscos de refrescos que proliferaban en el relleno coruñés hasta el actual restaurante en pleno centro de la villa sadense.

Soraluce y Bouza mostraron planos y fotografías que muestran las sucesivas transformaciones que sufrió este frágil edificio de madera, hierro y cristal, que nació con una única planta y que poco tiempo después obtuvo la licencia para la cubierta y cierre del piso superior. A lo largo de su historia ganó longitud, de los 22,50 metros originales a 33,50 y también algunos de sus elementos más característicos, como los cristales policromos que contribuyen a su ambiente cálido y festivo.

Este quiosco modernista fue también objeto de un proyecto frustrado de ampliación diseñado en 1919 por Antonio de Mesa que dio pie a su traslado a Sada y a la construcción de la actual Terraza de A Coruña. En Sada, este venidero de cristal, hierro y madera vivió algunos de sus mejores momentos. Muy transformada durante las obras de reconstrucción, La Terraza no tardó en convertirse en el epicentro cultural de la villa, como demostró el historiador Manuel Pérez Lorenzo con la lectura de crónicas de la época. La desaparición del tranvía fue el inicio de una lenta agonía agudizada su progresivo encajonamiento al pie de la carretera. Han pasado ya casi tres décadas de su restauración y La Terraza vuelve a estar de capa caída. Todos los participantes en el acto de ayer coincidieron en la necesidad urgente de unir fuerzas para dar una octava vida a este emblemático edificio sadense.

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