OLEIROS

El mejillón va a la guardería de Lorbé

El presidente de la Diputación visitó las bateas de Proinsa en Lorbé y su polígono de ´long-line´, un proyecto experimental en Galicia para captar crías de este molusco

13.09.2016 | 03:19

Vistos de lejos pueden parecer fardos caídos de alguna planeadora pero en realidad son guarderías de mejillones, un sistema experimental para captar cría de este molusco denominado long-line que en Galicia solo tiene en marcha frente a la costa de Lorbé y Sada el Grupo Proinsa, una de las empresas privadas con mayor número de bateas de este molusco de la comunidad gallega, un centenar.

El presidente de la Diputación, Valentín González, visitó ayer las bateas de esta empresa para conocer el funcionamiento de "uno de los sectores más importantes de la provincia junto con el conservero".

"El long-line es un sistema experimental que utiliza boyas y cuerdas hacia el fondo. Cuando el mejillón desova la cría se fija en cualquier parte, en las cuerdas y también en las boyas. Estas semillas de mejillón van creciendo y después de un tiempo las pasamos alas bateas", explica Juan José Fernández que junto con su hermana Dolores son los directivos de Proinsa. La empresa, además de las conocidas de Lorbé, tiene dos polígonos de unas 200 boyas, rodeados de redes para protegerlos del sargo "que adora el mejillón pequeño", dice Juan José.

El mejillón tarda entre 18 y 24 meses en estar listo para la venta. El problema de estas empresas es el cierre por toxina, como sucede ahora, desde hace más de un mes. "Al no poder sacar el mejillón no tenemos sitio para poner en su sitio al pequeño, y que crezca también", destacó Dolores Fernández, directora general de Proinsa. Fernández explicó la vinculación del sector mejillonero con el forestal: "Las bateas son un enrejado de madera de eucalipto. Para nosotros este árbol tan criticado es fundamental porque es el que mejor funciona para las bateas, es muy flexible. Aún no se ha encontrado un material alternativo".

"Ahora se lleva bien. Cuando yo empecé se hacía todo a mano, había que sacudir cuerdas de veinte o treinta toneladas de mejillón en la cubierta. Ahora con la grúa y las cestas que tienen un peine, ya es menos trabajo", cuenta José Manuel, conocido como Curtis por ser de esta localidad, que lleva 36 años en Proinsa encargándose de las labores de mantenimiento, retirada de mejillón, desdoble de cuerdas y otras tareas. "Hay trabajo todo el año", subraya.

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