CULLEREDO

Clases contra las barreras

La asociación Dismacor prepara en Culleredo a personas con discapacidad intelectual para las primeras oposiciones de la Xunta convocadas de modo específico para este colectivo

19.03.2017 | 02:04
La preparadora, a la izquierda, y la coordinadora de Dismacor, a la derecha.

Conseguir una plaza en la Administración pública gallega está ahora más cerca para las personas con discapacidad intelectual. La asociación Dismacor prepara a opositores en el edificio de A Escada, en O Burgo, de cara a las pruebas de subalterno convocadas para el próximo 9 de abril, destinadas a este colectivo, que por primera vez no tendrá que medirse con opositores con diversidad funcional física o sensorial, que con frecuencia les aventajan en habilidades cognitivas o de memoria. Cuatro horas semanales repartidas en dos sesiones han familiarizado a los alumnos con la materia y los exámenes y les han dado confianza

La discapacidad intelectual ya no es obstáculo para ser funcionario. La Asociación de Pais de Nenos e Persoas con Discapacidade das Mariñas Coruñesas (Dismacor) prepara a personas con discapacidad intelectual para presentarse a su primera oposición. Un grupo estudia desde el mes de mayo del año pasado para intentar hacerse con una plaza en la primera convocatoria de la Xunta reservada a candidatos con discapacidades solo de tipo intelectual. "Antes siempre quedaban fuera porque se reservaban plazas para todas las discapacidades, y no podían competir con una persona que a lo mejor tiene discapacidad física pero tiene dos carreras y habla idiomas. A las personas con discapacidad intelectual les cuesta mucho", explica la coordinadora de Dismacor, Beatriz López, que celebra la convocatoria de la Xunta.

Las clases se imparten los viernes por la tarde y los sábados por la mañana, dos horas cada día, en el edificio de A Escada, en O Burgo, cedido por el Concello a varias asociaciones, entre ellas Dismacor. La encargada de preparar a los opositores, que tienen entre 20 y 45 años, es la logopeda Lucía López, una técnico de Dismacor especializada en trabajar con personas con discapacidad intelectual y "con facilidad de comunicación y mucha sensibilidad", según la coordinadora. La encargada de guiar a los opositores en su estudio, que por primera vez explica el temario de una oposición, asegura que en los diez meses de clases "se ha visto mucho avance". "Al principio estaban nerviosos porque se les hacía un mundo y escuchar hablar de la Constitución y de ciertos nombres y fechas les parecía muy complicado, pero lo cogieron con muchas ganas", asegura la preparadora.

Los estudiantes llegan a las últimas semanas antes del examen, convocado para el 9 de abril, "con muchas ganas y algo ansiosos, porque el proceso se alargó, ya que se esperaba que el examen fuera a finales del año pasado", explica Lucía López. El trabajo con los estudiantes comenzó poco a poco, de modo que ganaron confianza en el proceso. "Ninguno opositó nunca. Al principio no les hacía exámenes, trabajábamos mucho los temas. Y a los tres meses les fui haciendo pruebas parecidas a la oposición, tipo test, que nunca habían hecho. Ahora se dan cuenta de que ya saben contestar a las preguntas", celebra la preparadora, que también ha trabajado aspectos prácticos como el trabajo con ordenadores. La falta de conocimiento de las familias hizo que este primer año se apuntaran solo seis estudiantes, mientras que ahora ya hay "muchos en lista de espera", afirma López.

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