ARTEIXO

La Autoridad Portuaria guarda los restos del castro de Cociñadoiro en la dársena de Oza

El asentamiento, ubicado en Arteixo y de características singulares, desapareció en el año 2005 para permitir la construcción del puerto exterior de Langosteira

18.06.2017 | 13:37
Estructura del castro de Cociñadoiro que se embaló para su traslado posterior a un almacén.

El misterio de dónde están guardados los restos del castro de Cociñadoiro que quedó arrasado con la construcción del puerto de Langosteira se ha resuelto. La Autoridad Portuaria de A Coruña ha informado de que las piezas "de gran tamaño" están depositadas en un almacén de la dársena de Oza, en A Coruña. Allí esperan a que el Puerto construya en Arteixo el museo que prometió para exponer los restos del castro. Las piezas de menor tamaño están guardadas en el Museo Arqueológico del castillo de San Antón, en A Coruña.

En total hay unos 10.000 elementos. Destacan dos cabañas completas, un fragmento de lienzo de muro representativo de la fábrica de las cabañas, un trozo del lienzo exterior de la muralla, dos estructuras de combustión y otras piezas recuperadas por medio de moldes.

El presidente del organismo portuario, Enrique Losada, aseguró hace unos meses que los restos del castro están "debidamente custodiados" para "ponerlos en valor". "Más que el lugar donde están lo importante es que la conservación se lleva adecuadamente", argumentó Losada durante una visita a Arteixo. Ahora falta que el Puerto construya el museo que albergue los restos del castro, que quedó arrasado con las obras del puerto de Langosteira hace ya más de una década. La intención de este organismo es construir el centro en el parque de Monticaño.

La Autoridad Portuaria inicialmente planteó que el museo estuviese situado entre Punta de Muros y el Portiño de Suevos, lo cual rechazaron los vecinos porque no les daría ningún servicio. El Concello y el Puerto acordaron finalmente que estaría en Monticaño.

Un castro singular

El yacimiento, ubicado en Punta de Muros y datado en el siglo IX antes de Cristo, se encuadra dentro de la cultura castreña. Era poco corriente en comparación con los descubiertos en el noroeste de España, según destaca la memoria de la excavación elaborada por el arquitecto, Juan A. Cano Pan.

El poblado sorprendió por las formas rectangulares de las cabañas. "No encaja el tipo de arquitectura, ya que las características cabañas circulares que se vinculan con la cultura castreña desde sus inicios no aparecen. Nada más que la de carácter religioso se aproxima a esta forma", destaca el documento.

Lo más llamativo del castro para Cano Pan fue el tipo de herramientas que se localizaron dentro del asentamiento. Se localizaron "20 hornos metalúrgicos y de metalistería", además de "otras instalaciones relacionadas con el proceso de obtención y tratamiento del metal". El arqueólogo también concluyó que sus habitantes estaban "especializados" en la "obtención y transformación de plomo, cobre y bronce". Y sostiene que "nada permite" asociarlo a una sociedad agropecuaria. "Está claro que este poblado ni está dónde debería estar ni es cómo debería ser", asegura.

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