CULLEREDO

El pasado, a 300 metros en Orro

Cerca de 200 personas visitarán animales y aprenderán sobre las labores de ganadería y agricultura y las costumbres populares hoy, en la segunda edición de la Festa Labrega

18.06.2017 | 13:37
Vecinos de Orro, reunidos el viernes en el local de la asociación para ultimar detalles de la jornada de hoy.

"Un día pregunté a mis hijos de dónde viene la leche y me dijeron que del súper. Y la fruta también. Me dije: 'esto no puede ser', y empecé a hablar con otras madres para hacer algo". Así concibió la presidenta de la asociación de vecinos de Orro, María Serantes, la Festa Labrega, que hoy celebra su segunda edición con cerca de 200 personas apuntadas. La iniciativa pretende aprovechar la proximidad a vecinos que tienen animales o trabajan la tierra para acercar a los niños a una realidad que hoy desconocen y que, asegura Serantes, tienen "a 300 metros de casa".

Ver caballos, gallinas o ovejas, cocer pan, plantar verdura, visitar una huerta y coger fruta de los árboles, recoger las hierbas de San Juan, ver el trabajo de varios artesanos, asistir a clases de bolillos, montar en poni o visitar un lavadero y aprender cómo se lavaba antes la ropa serán algunas de las actividades que hoy realizarán los asistentes. Dentro de las iniciativas previstas, se incluirá una visita para adultos al castro y los molinos de Orro, espacio patrimonial que los vecinos quieren recuperar. Para esta visita, los asistentes contarán con las explicaciones de un vecino doctor en Historia y experto en Arqueología, Buenaventura Aparicio Casado. Además, se celebrará una comida en una carpa situada junto a un parque, en un lugar "muy tranquilo, lleno de árboles y donde casi no pasan coches", afirma la representante vecinal.

La colaboración de los vecinos "de toda la vida", que Serantes describe como "maravillosa", junto con la ayuda del Concello, hizo posible ya en la primera edición que los niños se acercaran a trabajos y elementos antes cotidianos que les resultan muy lejanos, desde una piedra de afilar hasta aperos de labranza o una artesa, que acompañó la explicación sobre el origen de la harina. Además de mostrar artilugios desconocidos para los chicos o explicar hábitos o labores hoy en peligro de extinción, los mayores contarán a los chicos anécdotas de su juventud y en esta ocasión hasta han ensayado una canción sobre el lavadero que hoy les cantarán a los niños. "Los mayores al final se dan cuenta de que son los protagonistas", asegura Serantes. Por su parte, los niños "preguntan mucho", ya que tienen "mucha curiosidad" y "menos timidez" que en anteriores generaciones, considera la presidenta. "Se trata de aprovechar lo que tenemos y que aprendan de los mayores", resume Serantes.

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