MANUEL MÉNDEZ | A CORUÑA
El expediente abierto por la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) contra una treintena de asociaciones de bateeiros puede determinar si el sector funciona como un cártel desde 1997, cuando empezó su andadura lo que se denominó Confederación Central de Organizaciones de Productores Mejilloneros de Galicia, popularmente conocida como Cemega.
Aquello había funcionado como central de ventas del molusco gallego hasta mayo de 2000, cuando, como en ocasiones anteriores -y posteriores-, la unidad del sector estalló en mil pedazos.
Cemega vuelve a ser noticia porque el expediente de la CNC dice que "existen indicios de numerosos contactos entre diversas entidades productoras para controlar la oferta del mejillón cultivado en Galicia, al menos desde la creación de la central de ventas (Cemega) a finales de los años noventa".
A tenor de aquellos contactos, y a la vista de la información recabada y los expedientes intervenidos en diferentes sedes mejilloneras hace un par de meses, "se considera que existen indicios racionales de la comisión de una infracción continuada de la Ley de Defensa de la Competencia y del Tratado de la Comunidad Europea".
Esas supuestas infracciones, continúa la CNC en el expediente, "consistirían en la realización de diversas prácticas tendentes al control de la oferta, la fijación de precios de venta, el reparto de la producción y el establecimiento de condiciones comerciales comunes para el mejillón cultivado en Galicia desde finales de la década pasada".
Según consta en la investigación, estas prácticas supuestamente irregulares "habrían continuado, al menos, hasta el año 2008, con la constitución de Pladimega", la Plataforma de Distribución del Mejillón Gallego, cuya imposición desató una huelga en los muelles y otra "guerra del mejillón".
Por ello, la CNC incoa expediente sancionador contra Opmega, Socomgal, Amegrove, A Illa, Cabo de Cruz, A Boirense, Amevila, San Amaro, Cons do Udra, Xidoiros, Seixo, Apromar, Egrome, Federación Norte y Agame.
Esto salpica al 90% del sector, pero puede decirse que en la investigación están inmersos casi el 100% de los bateeiros gallegos, pues si bien es cierto que del expediente abierto por la CNC queda al margen la Asociación Virxe do Rosario (Vilaxoán), también lo es que en el año 1997 esta entidad aún estaba integrada en Opmega, organización que sí participó en Cemega.
En la misma situación se encontraban Asociación Illa, Amegrove y otras entidades que poco a poco fueron abandonando la disciplina de Opmega, pero que hace doce años aún militaban en la organización mayoritaria.
De Cemega también formó parte la Federación de Arosa y Norte y lo que se conocía como Confederación de Aldán, Pontevedra y Vigo. En cualquier caso el grueso de la investigación de la CNC gira en torno a lo sucedido entre agosto y diciembre de 2008, cuando se hicieron huelgas, se mandaron piquetes a los muelles y se registraron duros altercados.
El extinto Tribunal de Defensa de la Competencia remitió un escrito al también desaparecido Servicio de Defensa de la Competencia, en 2006, pidiendo que se investigara la posible unión de diversas entidades mejilloneras que habían formado una central de ventas mediante la cual "pactar precios entre ellas y con asociaciones externas a la central".
Esto fundamenta el expediente de la CNC, pero sobre todo lo hace la denuncia que el 13 de octubre de 2008 presentó la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados y Mariscos (Anfaco) contra Opmega, Socomgal, Amegrove, Illa de Arousa y Asociación Cabo de Cruz. En esa denuncia se dice que "a través de Pladimega" las citadas entidades productoras "pretenden crear una central única de ventas de todo el mejillón de Galicia (...) para lo cual desde agosto han desarrollado coacciones, amenazas y otros actos violentos contra el resto de las asociaciones y agrupaciones de productores opuestas a la central, a fin de imponer a todo el sector dicha estructura centralizada de ventas, forzando su integración en dicha plataforma".
Según consta en el expediente, Anfaco asegura en su denuncia que "tales actuaciones (de Pladimega) han impedido que el resto de entidades pudieran extraer y comercializar su producción destinada a la industria conservera y a los cocederos".
Añade Anfaco que "la oposición a Pladimega viene representada fundamentalmente por la Federación Norte y Asociación Virxe do Rosario, además de por la Asociación Gallega de Depuradores y la Asociación Gallega de Cocederos".
La denuncia de la patronal conservera señala que "en agosto y septiembre se emprendieron acciones violentas contra los representantes de asociaciones díscolas, llegando a proferir insultos y amenazas".