ANTÓN LUACES
Con permiso, señor García Márquez: sus Cien años de soledad son de aplicación, hoy, a una profesión que un dinamitero asturiano hizo volar por los aires cuando, en España, dio los primeros pasos para eliminar del personal a bordo de los buques a un profesional casi siempre único -con excepción de los grandes buques de pasaje o mixtos- cuya vida transcurría entre el aparato transmisor de morse (conocido también como manipulador) y los sempiternos auriculares, casi siempre en el peor de los compartimentos destinados a los oficiales del buque.
Porque hoy, 11 de agosto, se cumplen cien años de soledad del oficial radiotelegrafista. Aquel que, por ejemplo, utilizó el SOS el 14 de abril de 1912 para dar cuenta del hundimiento del RMS Titanic, conocedor de la eficacia del primer mensaje de estas características probado tres años antes, el 11 de agosto de 1909, por el barco americano Arapahoe, para sentar las bases del Save Our Souls ("Salvad nuestras almas"). Que a esto se reducía, entonces, el hoy popular SOS y que sustituyó -tras ser aprobado en una conferencia internacional en Berlín, en 1906- al hasta entonces utilizado CQD en las transmisiones telegráficas en el Código Morse.
Cien años de soledad reflejados en algo tan simple y, a la vez, tan importante, como ejecutar mediante tres pulsos cortos (pausa), tres largos (pausa) y otros tres cortos (pausa) (. . . - - - . . .), un mensaje para pedir ayuda, solicitar una intervención que pudiera salvar vidas (y de paso algunas almas). Un mensaje que todo radiotelegrafista -defenestrado porque, dicen, el morse es historia- llevaba y lleva grabado a sangre y fuego en el pensamiento.
Cien años de soledad convertidos en ese tabardo que un poeta cántabro colgó de un ameneiro cuando entró en Galicia tras un carnero porque consideraba que ya no lo iba a necesitar. Y vinieron, vaya sino, días de frío que le hicieron volver en su búsqueda para constatar que, como en la fábula, alguien que llegó posteriormente tenía hambre de calor y se llevó el tabardo.
Para el radiotelegrafista llegaron también otras interpretaciones del SOS: Save Our Ship (salven nuestro barco), Save Or Socom (salvadnos o morimos), o en español, Socorro Oh Socorro, Socorro O Sucumbo, Sálvenos O Sepúltenos, Sálvenos O Sufriremos, Sobrevivir O Subsistir.
Cien años de soledad bajo la tenue luz de una lámpara situada a la altura de la cabeza, el papel y un lápiz siempre a mano.
Hoy quedan pocos en activo. Su soledad fue condicionada por un lobo que bajó de los Picos de Europa a la meseta y creó su camada en Madrid, donde pervive.
Cien años: Come Quickly, Danger (vengan rápido, peligro; CQD) porque el SOS ya no tiene quien le escriba (ni quien lo celebre).