ANTÓN LUACES | A CORUÑA
Los cuatro marineros del volantero cedeirés Santiago Apóstol fueron rescatados sanos y salvos ayer después de que la embarcación se hundiese de madrugada, a las 05.30 horas, mientras faenaba frente a cabo Ortegal, a unas seis millas de su puerto base, Cedeira. La causa del naufragio parece ser una vía de agua aunque no se descarta la posibilidad de que el suceso se produjese durante una maniobra.
La tripulación abandonó el pesquero en una balsa salvavidas y fue socorrida por el Navaliño Siete, buque con base Cedeira que se encontraba cerca de la posición donde zozobró el Santiago Apóstol.
Los cuatro tripulantes llegaron al mediodía al puerto cedeirés notablemente afectados y antes de volver a sus domicilios fueron sometidos a controles médicos que certificaron su buen estado de salud.
La embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Shaula se desplazó al punto del hundimiento para comprobar si existía algún tipo de contaminación en el área.
El Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Fisterra no quiso informar a este periódico sobre el sistema utilizado para dar la alarma: si se emitió un SOS por Llamada Selectiva Digital, si se activó la radiobaliza del pesquero o si intervino en el socorro el nuevo servicio de comunicación radiomarítima que opera en Galicia y en España. Por este motivo, se desconoce si se activó el servicio de Salvamento Marítimo o simplemente intervino el Navaliño Siete ante su proximidad al Santiago Apóstol.
El pesquero hundido, matriculado en Ferrol, es propiedad de Ángel Victorino Pita Torres, que también es el patrón del barco y fue el último en ser rescatado por el Navaliño Siete. El buque cedeirés tiene licencia para pescar con volantas en el Cantábrico noroeste y entró en servicio hace 22 años. El arqueo de la embarcación es de 24,8 GTs, tiene una eslora de 16,4 metros y su casco es de madera.
El naufragio de este volantero cedeirés ha llevado al Grupo de Expertos no Gubernamentales del Sistema Mundial de Socorro a reclamar a la Dirección General de la Marina Mercante que se abra una investigación para determinar las causas del accidente y para información general de los profesionales del mar.
Este año el sector pesquero gallego no ha tenido que lamentar importantes pérdidas humanas pero han sido numerosos los naufragios de buques tanto en aguas nacionales como en los caladeros internacionales.
Precisamente, en junio de este año, otro barco cedeirés, el Canconio, naufragó a ocho millas de la costa coruñesa y sus dos tripulantes fueron rescatados por un helicóptero de salvamento. La embarcación tenía quince años y también estaba construido en madera.