N. P. | VIGO
Ejercicios de supervivencia imposibles, pruebas físicas de toda clase y, sobre todo, una preparación psicológica profunda conforman el contenido del único curso intensivo en España para defender a los atuneros que faenan en el Índico de los ataques piratas. Se imparte en Alicante y sólo treinta personas cuentan en este momento con la formación específica para afrontar un saqueo de esta clase, por lo que se cotizan al alza. Los armadores que requieran un servicio deberán contar al menos con 36.000 euros al mes.
Cada vigilante cobraría, según datos del centro alicantino que imparte las clases, GM Formación, 4.500 euros mensuales y serían necesarios ocho para llevar a cabo un control eficaz. "Cada atunero debería embarcar a entre seis y ocho vigilantes. Así lo hizo Telefónica con uno de sus cableros en aguas de Kenia. Mientras cuatro trabajaban, dos permanecían de retén y otros dos descansaban", explican desde la academia.
La demanda de aspirantes a recibir el adiestramiento, especialmente ex militares, forjados en operaciones especiales, y escoltas que buscan un nuevo campo de trabajo va en aumento. Casi todos proceden de Galicia, Madrid, Andalucía y Euskadi. Deben someterse a "sesenta horas de entrenamientos de forma intensiva, tanto de día como de noche, por un importe de 650 euros", indican.
La iniciativa para formar vigilantes surgió tras el secuestro del Playa de Bakio, cuya tripulación sufrió una semana de cautiverio en abril del año pasado. Las compañías de seguridad comenzaron entonces a buscar personal cualificado para ampliar su línea de negocio protegiendo a pesqueros españoles. Una de ellas, Eulen, entrenó a doce personas con ayuda de una empresa especializada en seguridad mercante internacional. Fueron estos hombres los encargados de custodiar el mencionado cablero Teneo de Telefónica, que registró la primera experiencia de introducción de agentes de seguridad privados en una embarcación de bandera española.
Compañías de otros países sí han echado mano de mercenarios cazapiratas, como en el caso de la agencia Marine Risk Management, con sucursal en el municipio alicantino de Xabia. La firma ofrece la actuación de ocho ex marines británicos de forma rápida y sencilla en 24 horas desde la llamada de auxilio. El grupo ha operado en Asia hasta en quince ocasiones con éxito, pero cobra una cuota anual de un millón de dólares (unos 720.000 euros) por prevención y tres millones (2,14 millones de euros) por operación.
Pero los armadores de pesqueros son reacios a la contratación de estos servicios por el momento. Su alto coste y el recelo por una posible "falta de experiencia" de estos nuevos profesionales frenan la demanda. Así, los empresarios, al igual que la oposición en el Congreso, reivindican presencia militar en los buques.