ANTÓN LUACES | A CORUÑA
El próximo lunes podría quedar solucionado el problema de escasez de víveres a bordo del mercante Emba Soira, atracado en el puerto de A Coruña desde finales de agosto. La consignataria del buque, la empresa coruñesa Consiflet, espera que el armador del buque haga una provisión de fondos y, según fuentes de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), ha dado orden para que se faciliten víveres a los 12 tripulantes filipinos y puedan disponer de comida y agua potable, en estos momentos escasos.
Los marineros, abandonados desde hace un mes por su armador, están en huelga -pero no de hambre, como por error publicó ayer este diario- y a la espera de que se les abonen los salarios que les adeuda la casa armadora del carguero y que estiman en unos 17.000 euros.
Además, se han negado a colaborar en cualquier maniobra tendente al fondeo del buque en la ría de Ares (que, además, no permitiría la Capitanía Marítima de A Coruña), ya que afectaría a sus posibilidades de comunicación con las autoridades locales dado el aislamiento al que se verían sometidos durante el fondeo. No obstante mantienen las guardias mínimas para el mantenimiento del barco. El Emba Soira tiene todos los certificados caducados y la inspecciòn marítima ha constatado la existencia de graves deficiencias. Estos hechos condujeron a la retención del buque hasta su subsanamiento.
Mientras tanto, otros dos tripulantes del carguero Virtus -que permanece atracado en el puerto de A Coruña desde junio- han optado por abandonar el buque en el que permanecían desde el pasado mes de junio, igualmente abandonados por su armador en el puerto coruñés. Los dos tripulantes decidieron marcharse el miércoles por la noche, con la ayuda económica de sus respectivas familias, y emprender viaje a Rusia, de donde proceden. La deuda salarial con los 12 tripulantes rusos y ucranianos, alcanza ya la cifra de 90.000 euros. Sobre el barco -que había quedado a la deriva durante casi 24 horas en las proximidades del Dispositivo de Separación de Tráfico Marítimo de Fisterra- pesa una hipoteca que le vincula a un banco estonio que, hasta el momento, tampoco ha realizado gestión alguna para solucionar el problerma económico de la tripulación.