ANTÓN LUACES
En Fisterra no habrá base de la Xunta para un helicóptero de salvamento; pero aquí todo el mundo está de acuerdo en que es necesario y urgente sustituir el veterano Helimer Galicia (Sikorsky S61 N) por un Augusta Westland más rápido, más eficaz y con menor capacidad para el rescate de náufragos, con lo cual, la rapidez en un teórico adecuado tiempo de respuesta se cae por tierra si el Augusta Westland se ve obligado a dejar en la mar o en un buque en peligro a parte de la tripulación de este. A ver quién decide quien será el primero en abandonar el barco y quién debe permanecer en él.
Que el que fue todopoderoso Sikorsky sea sustituido no es malo en si mismo; pero que en el cambio pierdan los marineros gallegos suena a puntos suspensivos de doña Malena para la "G" de Galicia, ahora que no tiene que lidiar con el noroeste de España.
Veterano hasta las cachas -como gallego es el alcalde de A Coruña- el S61 N tiene una amplia hoja de servicios no siempre reconocidos; pero la realidad de los hechos demuestra que le llegó el momento de la jubilación o pase a clases pasivas. En su fuselaje debieran estar pintados símbolos que dieran al socorrido la tranquilidad de saber que no es la primera vez que interviene en un salvamento; pero también debiera haber referencias a las circunstancias adversas por las que ha pasado la aeronave y parte de sus distintas tripulaciones inmersas en acciones poco gratificantes que van desde la pérdida de personas a las que debía auxiliar a otras que no pudo salvar por el simple hecho de haber llegado tarde.
De toda esa vida de servicios en la costa gallego-asturiana, uno guarda en la memoria su intervención, gobernado por el fallecido Joaquín Ortiz de Zárate, en el accidente del Aegean Sea a escasos metros de la Torre de Hércules. La aeronave, con varios tripulantes del petrolero a bordo y uno colgando de su guía de rescate, desapareció entre el humo y las llamas cuando los que estábamos cerca de donde embarrancó el tanque, sentimos el temblor en la tierra y el miedo por las vidas de los que se hallaban en el entonces Helimer. A los pocos segundos, emergiendo del humo y el fuego, en una vertical perfecta, el hoy viejo helicóptero mostraba su capacidad de respuesta ante un caso realmente difícil. Tanto como ahora, en el relevo por un joven que ha de demostrar su valía, al parecer sólo reconocida por el hecho de que los repuestos para un caso de avería serán servidos con inmediatez.
Lo que son las cosas.