AGENCIAS | HUELVA
Las autoridades de Guinea Bissau mantienen apresados desde el 9 de octubre a tres pesqueros con base en Huelva, a los que han impuesto una sanción de 100.000 euros por embarcación, tras ser acusados de repostar gasóleo en alta mar, el sistema conocido como bunkering. Los armadores están llevando a cabo gestiones ante la delegación de la UE y la embajada española en el país africano ya que ésta es una práctica completamente habitual y con la que, hasta ahora, nunca habían tenido problemas. El Ministerio de Medio Marino señaló ayer que, junto con Exteriores, está llevando a cabo las gestiones pertinentes y apuntó que la presunta infracción de los barcos españoles no es de naturaleza pesquera.
Los buques apresados son el Sierra Mar de Huelva, de la empresa Baltimar; Febel III, de Mariscos Rodríguez, ambos con sede en la capital, y Alfonso Riera I, de la compañía del mismo nombre, con base en Lepe.
Según una de las armadoras, la tripulación está formada por unas 50 personas, entre las que hay 10 españoles. Todos ellos se encuentran "bien", aunque, están desesperados "al estar retenidos en el puerto de Guinea Bissau por suministrar combustible en alta mar, ya que al intentar hacer mareas lo más completas posible, el repostaje en puerto no es suficiente".
Precisamente, José Antonio Fernández, patrón del Ferber III, confirmó el buen estado de salud de los tripulantes e indicó que "comen, duermen y sufren las mareas".
Según las mismas fuentes, se trata de una práctica "habitual y totalmente legal que se realiza desde hace 30 años y con la que nunca ha habido ningún problema", por lo que se están llevando a cabo gestiones ante la delegación de la UE y la embajada española en Guinea Bissau.
En cualquier caso, los armadores esperan que el Gobierno "realice una gestión de alto nivel" para dar solución a esta sanción, que fue interpuesta el pasado 13 de octubre y cuyo plazo finaliza el próximo miércoles 28.
Por su parte, Caridad de Dios, esposa del patrón de pesca José Fernández, retenido en Guinea Bissau, lamentó ayer que las autoridades no se hayan puesto en contacto con ellos en las dos semanas que llevan retenidos.
La mujer aseguró que nadie se ha dirigido a los pescadores retenidos: "nadie se ha personado, ni embajada, ni cónsul, ni nadie", mientras lamentó el trato que recibió su marido en estos días "cuando una madrugada lo despertaron y era un señor con una metralleta apuntándole".
También se mostró preocupada porque los marineros pueden llegar a tener problemas para alimentarse durante su cautiverio, porque "tienen víveres, pero cada vez les quedan menos".
A pesar de estas denuncias, la CE aseguró ayer que cuando se le comunicó el incidente "intervino" para que el apresamiento de los pesqueros por parte de las autoridades de Guinea Bissau se hiciera "en condiciones razonables".
Bruselas asegura que intercedió para que el arresto de los barcos se produjera "respetando las condiciones que incluye el protocolo del acuerdo de pesca entre la UE y Guinea Bissau".
Sobre las cuestiones "de fondo", es decir sobre las causas de la detención, la CE no se pronunció y señaló que "será un asunto de la legislación de Guinea Bissau".