El pesquero Thai Union 3, secuestrado por piratas somalíes el pasado jueves junto con sus 23 tripulantes de nacionalidad rusa, dos filipinos y dos ghaneses, llegó ayer a la costa de Somalia evadiendo las medidas de seguridad marítimas internacionales. Según el portavoz ruso de la operadora del barco, Sergei Ivanov, los tripulantes "están vivos y en buen estado de salud", en declaraciones recogidas por la agencia oficial rusa RIA Novosti.
No dio más detalles pero se espera que las negociaciones para su rescate comiencen hoy, con la participación de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte.
Por otro lado, la inseguridad en Somalia sigue en aumento. Al menos 36 personas habrían muerto y 175 más habrían resultado heridas en los últimos tres días en combates registrados en las localidades de mayoría cristiana del sur y el centro del país, según denunció ayer la ONG somalí Elman.
"Al menos 36 personas murieron y otras 175 resultaron heridas en Mogadiscio, Galkayo y en la región de Bakool en los tres últimos días", explicó el vicepresidente de Elman, Alí Yasin Gedi. Las fuerzas gubernamentales expulsaron el viernes a las fuerzas insurgentes islamistas de Hizbul Islam en la localidad de Baladweyne.